Riesgo País: Argentina mejora, pero sigue última en el ranking regional
Aunque el riesgo país cayó más de 1400 puntos desde la asunción de Javier Milei y el Gobierno logró ordenar variables que hasta hace poco parecían fuera de control, la Argentina sigue última en el ranking regional del indicador que elabora JP Morgan y sus bonos soberanos continúan pagando tasas más altas que las de varios países comparables. Esta contradicción se ha convertido en un debate central entre bancos, analistas y fondos de inversión, quienes buscan entender qué le falta al país para dejar de ser visto como un caso problemático en los mercados emergentes y volver a financiarse en el exterior a tasas razonables.
El riesgo país cerró este lunes en 496 puntos básicos, su nivel más bajo desde fines de enero. Cabe recordar que Milei había asumido con un indicador por encima de los 1900 puntos básicos, tras la crisis que marcó el final del gobierno de Alberto Fernández.
El ranking regional elaborado por Adcap –que excluye a Venezuela por su situación de default prolongado– muestra que Argentina fue uno de los países que más logró comprimir su riesgo país desde fines de 2024, pasando de 635 a 496 puntos básicos. Sin embargo, esta mejora aún no es suficiente para abandonar el último puesto de la región. El spread argentino prácticamente duplica el promedio latinoamericano elaborado por JP Morgan y se mantiene por encima incluso de países que recientemente atravesaron fuertes tensiones financieras, como Bolivia o Ecuador.
Factores que explican la penalidad diferencial
La baja reciente del riesgo país se aceleró después de que Fitch subiera la calificación de la deuda argentina de CCC+ a B-, el primer ascenso fuera de la categoría “CCC” desde la reestructuración de 2020. Esta decisión alimentó la expectativa de nuevas mejoras por parte de Moody’s y S&P. No obstante, la mejora aún no equipara al país con otros emergentes de perfil similar.
Desde GMA Capital señalaron que bonos soberanos de países ubicados en escalones equivalentes, como Bolivia, Egipto o Nigeria, operan con rendimientos inferiores al 9,3% con el que cerraron este lunes los títulos argentinos con vencimiento 2035. Estos países registran rendimientos de alrededor de 8%, 7,3% y 6,8% respectivamente, aun compartiendo perfiles de riesgo elevados.
“Dicho de otro modo, el mercado continúa asignándole a Argentina una penalidad diferencial pese a la mejora crediticia reciente”, explicaron desde GMA Capital.
El rendimiento de los bonos funciona como una medida de confianza: cuanto más alta es la tasa que exige el mercado para prestarle dólares a un país, mayor es la percepción de riesgo.
Incertidumbre política y vencimientos de deuda
Nery Persichini, head of Research & Strategy de GMA Capital, explicó que, si bien los fundamentos macroeconómicos mejoraron claramente, “el mercado mira más lejos que el dato de hoy: 2027 es año electoral y esa incertidumbre ya tiene precio”. Según detalló, los inversores exigen una tasa hasta 15% anual más alta para tener un bono argentino que vence en 2028 frente a uno que vence en 2027, lo que indica que el mercado sigue viendo un riesgo elevado asociado al próximo cambio presidencial.
Persichini agregó que, además del componente político, pesan los vencimientos de deuda de los próximos años. Excluyendo organismos internacionales, el país enfrenta pagos por US$4200 millones en julio y más de US$10.000 millones en 2027. “Sin una señal oficial de manejo de pasivos, pagar deuda únicamente al contado no es sostenible”, señaló.
Banco Galicia, por su parte, estimó que, aunque Argentina muestra mejores números fiscales que varios comparables, continúa rezagada en indicadores cambiarios. El ratio entre reservas y deuda de corto plazo se ubica en 0,6 frente a 1,4 del promedio de países similares, mientras que el indicador ARA del FMI ronda el 40%, contra un promedio cercano al 60%. “Los fundamentos macroeconómicos serían consistentes con un riesgo país entre 100 y 200 puntos inferior al actual”, estimó el banco.
La visión del Gobierno y las perspectivas futuras
La discusión llegó incluso al propio ministro de Economía, Luis Caputo, quien este lunes atribuyó parte de la resistencia del riesgo país al denominado “riesgo kuka”, y sostuvo que el mercado todavía asigna una probabilidad de entre 10% y 15% a un eventual regreso del kirchnerismo.
Sin embargo, el Gobierno también insiste en otro argumento: asegura que hoy no necesita salir a colocar deuda internacional a tasas superiores al 9% anual en dólares porque todavía cuenta con fuentes de financiamiento más baratas. En una conferencia de prensa, Caputo detalló que el programa financiero contempla emisiones locales de Bonar 2027 y 2028, financiamiento de organismos multilaterales con garantías, concesiones, venta de activos y otras alternativas de crédito.
Según explicó, el Tesoro estima que el programa financiero del próximo año está “prácticamente cubierto” y que, en el peor escenario, solo debería refinanciar unos US$2500 millones, sin contemplar los compromisos del BCRA. “Si el mercado está en un nivel razonable, iremos al mercado”, señaló el ministro, y agregó: “Si podemos refinanciar al 6% o 6,5% en vez del 9,5%, es lo que corresponde hacer”. A diferencia de otros episodios de tensión financiera de los últimos años, el Gobierno enfrenta los próximos vencimientos con varias fuentes de financiamiento abiertas y sin una necesidad inmediata de acudir al mercado internacional. El BCRA compró más de US$7000 millones en el año.
Desde Econviews coincidieron en que Argentina sigue siendo “la oveja negra de la región”, aun después de la mejora reciente. La consultora destacó que Bolivia y Ecuador —que hace apenas un año tenían riesgos país superiores a los actuales— ya lograron volver a emitir deuda en los mercados internacionales a tasas de entre 8,5% y 9,75%, aprovechando el fuerte apetito global por activos de alto rendimiento.
Desde Adcap, consideraron que la mejora de Fitch podría haber destrabado el clásico dilema del “huevo o la gallina” que frenaba la compresión del riesgo país. La firma proyecta que el riesgo país podría perforar los 400 puntos hacia fin de año si se consolida la acumulación de reservas, avanzan nuevas mejoras crediticias y se reduce la incertidumbre política.

