La noche de los Romero: los gemelos castigaron a Boca en un cruce frenético
La eliminación de Boca Juniors a manos de Huracán por 3-2 en el Torneo Apertura tuvo una particularidad pocas veces vista en el fútbol argentino: los gemelos Óscar y Ángel Romero fueron protagonistas excluyentes de la noche, aunque defendiendo camisetas opuestas y con suertes distintas, en un partido que se definió en tiempo suplementario.
La actuación de los hermanos paraguayos añadió un capítulo dramático a un encuentro ya de por sí cargado de situaciones insólitas. Uno castigó a su exclub con goles y el otro estuvo a punto de forzar un empate heroico.
Óscar Romero, el verdugo de Boca
Óscar Romero, exjugador de Boca entre 2022 y 2023, ingresó al partido en los minutos finales del segundo tiempo, justo antes del empate de Milton Giménez que llevó el encuentro al alargue. Su impacto fue inmediato y decisivo. A los 3 minutos del primer tiempo extra, tras un penal sancionado por Pablo Echavarría por una falta de Lautaro Di Lollo sobre Juan Bisanz, Romero tomó la responsabilidad. Su potente remate al medio puso el 2-1 a favor de Huracán. Inmediatamente después de su gol, el paraguayo levantó las manos en señal de disculpa hacia los hinchas de Boca, con quienes compartió la obtención de la Copa de la Liga Profesional de 2022.
La historia se repitió poco después. A los 12 minutos del mismo período, Echavarría volvió a sancionar un penal tras revisar en el VAR una mano de Di Lollo. Nuevamente, Romero se hizo cargo y, con un remate similar, más cercano al palo, marcó el 3-1 que parecía sentenciar el encuentro. Otra vez, las disculpas se hicieron presentes.
La participación de Óscar, sin embargo, fue breve. Duró menos de 25 minutos. El cierre convulsionado del primer suplementario, con las expulsiones de Erik Ramírez y Fabio Pereyra, obligó al director técnico Diego Martínez a reorganizar el equipo para afrontar el segundo tiempo extra con nueve jugadores. Óscar fue el sacrificado, dejando su lugar a Máximo Palazzo. Pero su contribución ya estaba hecha y el Globo se encaminaba a la victoria.
Ángel Romero, la esperanza xeneize
En un giro casi simétrico, Ángel Romero ingresó al inicio de la segunda etapa suplementaria para Boca, con la misión de revertir la situación. El equipo local, con dos hombres más en cancha, necesitaba descontar rápidamente. Y Ángel apareció a los 10 minutos de ese tramo: tras un centro de Lautaro Blanco y una mala salida del arquero Hernán Galíndez, el delantero empujó de cabeza para establecer el 3-2.
El gol reavivó la esperanza xeneize, abriendo un final de infarto. Boca se volcó al ataque en busca del empate, y Ángel tuvo una ocasión clarísima poco después, con un remate desde la derecha y en soledad que, lamentablemente para los intereses azul y oro, terminó en la parte externa de la red. Fue la última gran oportunidad del local para igualar la serie y llevarla a la definición por penales.
La noche terminó con los dos hermanos Romero como protagonistas centrales de una llave frenética. Uno castigó a su exequipo con un doblete de penales y pidió perdón en menos de 25 minutos de acción. El otro ingresó para intentar un rescate heroico y quedó a centímetros de cambiar el destino del partido. Dos hermanos, dos camisetas enfrentadas y una misma noche que quedará marcada por el apellido Romero.
Antecedentes de hermanos goleadores en el fútbol argentino
El fútbol argentino registra muy pocos antecedentes de hermanos que hayan convertido goles en un mismo partido vistiendo camisetas diferentes. Uno de los casos más recordados ocurrió el 20 de noviembre de 1988, cuando Boca Juniors venció 2-1 a Racing de Córdoba en la Bombonera. En aquella ocasión, Jorge Comas anotó para el Xeneize y Juan Comas descontó para el equipo cordobés. Meses más tarde, el 30 de abril de 1989, los papeles se invirtieron en la victoria 2-1 de Racing sobre Boca, con un doblete de Juan Comas y un gol de Jorge para el rival.
Más recientemente, el 13 de marzo de 2009, Gimnasia de Jujuy superó 4-1 a Independiente, y los hermanos Montenegro marcaron un gol cada uno: Ariel para el Lobo jujeño y Daniel Gastón para el Rojo. También se destaca el 1-1 entre Gimnasia de Jujuy y Racing en el Apertura 1998, donde hubo tantos de Carlos Morales Santos y Ángel Alejandro Morales.

