Conflicto en MOQSA: choferes denuncian salarios impagos y retienen tareas
Choferes de la empresa Micro Ómnibus Quilmes (MOQSA), nucleados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA), realizaron este viernes una retención de tareas y otras medidas de fuerza. El reclamo se centra en salarios adeudados y malas liquidaciones de haberes correspondientes al mes de abril, en un conflicto que afecta a miles de usuarios del sur del Gran Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires.
Las líneas afectadas por las medidas son la 22, 159, 219, 300, 500, 584 y 603. En diversos recorridos, el servicio se interrumpió por completo o funcionó con frecuencias reducidas y viajes escalonados, generando demoras y complicaciones para los pasajeros.
La situación escaló luego de que MOQSA comunicara oficialmente a su personal que no podría abonar la totalidad de los salarios de abril dentro del plazo legal, el cuarto día hábil del mes. La empresa justificó el incumplimiento argumentando un atraso en el pago de compensaciones tarifarias por parte de los gobiernos nacional y provincial.
“Se le comunica a todo el personal que, debido al atraso en el depósito de las compensaciones tarifarias por parte del Estado nacional y provincial, la empresa no podrá hacer frente a la totalidad de los sueldos correspondientes al mes de abril en el día de la fecha”, señaló la empresa.
Además, indicaron que, en los casos donde el 50% del salario fuera inferior a $500.000, garantizarían ese monto mínimo.
Choferes denuncian un escenario recurrente
Tras la decisión de la empresa, los choferes se organizaron en asamblea y resolvieron iniciar las medidas de fuerza. Según sus denuncias, la situación de los salarios impagos se repite desde hace meses y se suma a otros problemas críticos como la falta de seguridad, el escaso mantenimiento de las unidades y la deuda con la obra social.
En declaraciones televisivas, trabajadores de la empresa expresaron su frustración. “Queremos pedir disculpas a los usuarios que tuvieron problemas para viajar hoy, pero esta situación la vivimos todos los meses. El 60% de los compañeros sigue sin cobrar”, afirmaron. También señalaron que, aunque la empresa promete completar los pagos entre viernes y sábado, los incumplimientos son recurrentes. “Nunca está la plata. Dicen que el Gobierno no gira los subsidios, que tienen que pedir préstamos. Mientras tanto, faltan aportes a la obra social y muchos compañeros no pueden atenderse”, agregaron.
La preocupación por el estado de los vehículos también es central en el reclamo. “En los talleres no hay repuestos. Los colectivos salen con problemas mecánicos y frenos en mal estado. Si uno se niega a salir por las condiciones del vehículo, queda marcado”, denunció un chofer.
Otro delegado de la UTA explicó que el salario de un chofer se compone de sueldo y viáticos, y responsabilizó directamente a la empresa: “El responsable de pagarnos es el empresario, aunque intenten culpar al Gobierno. MOQSA maneja siete líneas y 32 ramales. Acá se tiran la responsabilidad entre Nación y Provincia mientras los trabajadores seguimos esperando cobrar”.
Lejos de ser una compañía menor, MOQSA es una de las operadoras más importantes del transporte automotor en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Un informe de la UNSAM la posiciona como la tercera empresa con más líneas bajo su control, solo superada por DOTA y Metropol. De acuerdo al convenio colectivo de la UTA, el salario bruto actual de un chofer de corta y media distancia asciende a $1.545.278,25, con un neto que ronda los $1.243.948,99, a lo que se suman viáticos por $456.000.
Un conflicto que se repite en el sector
El conflicto en MOQSA no es un hecho aislado. La semana pasada, trabajadores de la empresa MOGSM –que opera las líneas 707, 407, 437, 700 y 333– también realizaron un paro por salarios adeudados, viáticos impagos y aumentos incumplidos, denunciando que cobran en cuotas desde hace más de un año.
Esta situación se da en un contexto de aumentos recientes en el boleto de colectivo. En mayo, el gobierno bonaerense de Axel Kicillof autorizó una suba del 11,6% en las líneas provinciales, justificando mayores costos operativos y retrasos en el envío de subsidios nacionales. Actualmente, el boleto mínimo en las líneas bonaerenses supera los $968 con SUBE registrada, mientras que en las líneas nacionales el tramo de 0 a 3 kilómetros cuesta $700 y supera los $959 para recorridos de más de 27 kilómetros.
Usuarios y trabajadores enfrentan un escenario de deterioro simultáneo: boletos cada vez más caros, servicios deficientes y salarios que no se pagan en tiempo y forma, mientras las empresas continúan recibiendo subsidios estatales. Un informe de la UBA indica que el aumento del transporte fue del 1236% desde diciembre de 2023 a abril de 2026 (sic), mientras que la inflación en el mismo período fue del 223%, lo que también llevó a una reducción de la flota operativa de colectivos.
Propuestas para el transporte público
En medio de este panorama, desde sectores de izquierda se plantea la necesidad de discutir una reorganización integral del sistema de transporte. El diputado provincial Christian Castillo anunció un proyecto de ley para extender el boleto estudiantil gratuito a docentes y no docentes en la provincia de Buenos Aires, buscando aliviar los altos costos del boleto.
En la misma línea, la diputada nacional del PTS/FIT Myriam Bregman sostuvo que “el sistema de subsidios fracasó, se enriquecieron algunos cuentos empresarios pero al gente viaja peor” y propuso avanzar hacia “un sistema de transporte estatizado integrado entre CABA y Provincia, bajo control de los trabajadores”.

