Sociedad

Crisis en la farmacia del Castro Rendón: tratamientos complejos en riesgo

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La farmacia del Hospital Castro Rendón, pilar fundamental de la salud pública en Neuquén, atraviesa una profunda crisis que pone en riesgo la atención de tratamientos farmacológicos complejos en toda la provincia. Con un plantel incompleto, la falta persistente de medicamentos y el cierre de su consultorio de VIH hace un año y medio, las trabajadoras denuncian que sostienen el servicio a costa de su propia salud.

Este centro médico no solo es el principal efector para pacientes oncológicos de la provincia, gestionando y distribuyendo drogas vitales a casi el 90% de quienes acceden a la salud pública, sino que también elabora preparados magistrales esenciales para neonatología y pediatría. Además, se encarga de la dispensación y envío de medicamentos para pacientes trasplantados y aquellos dados de alta en el interior, demostrando su rol central en el sistema sanitario neuquino.

Plantel diezmado y servicios esenciales afectados

La situación del personal es crítica. Actualmente, la farmacia cuenta con siete farmacéuticas, esperando el ingreso de dos más desde hace dos años, con cargos que permanecen “dormidos”. A esto se suman ocho auxiliares de farmacia, cuando se necesitarían doce. Este déficit obliga al mismo personal a realizar múltiples tareas simultáneamente: atender la ventanilla ambulatoria, acomodar medicación, verificar fechas de vencimiento y preparar pedidos para internación y otros efectores provinciales.

La reducción de dos horas en la atención de ventanilla, que ahora cierra a las 14, no impide que se atiendan alrededor de 300 personas por día.

“Se vio afectada la atención de ventanilla diaria porque el mismo personal debe realizar otras tareas por la falta de agentes que puedan desarrollarlas”, explica la farmacéutica Eliana Carrasco.

Cierre del consultorio de VIH y falta de medicamentos

Uno de los golpes más duros para el servicio y los pacientes es el cierre del consultorio de VIH. Este espacio, que ofrecía privacidad y tiempo para consultas y seguimiento de tratamientos, dejó de funcionar cuando el farmacéutico a cargo renunció y su cargo nunca fue cubierto. Ahora, estas consultas vitales se resuelven de forma precaria en la ventanilla, “sin privacidad ni tiempo”, lamenta Carrasco.

A la escasez de personal se suma la “falta permanente de medicamentos”. Esta situación provoca que, con frecuencia, los usuarios esperen largo tiempo o deban regresar en varias ocasiones, solo para descubrir que su medicación no está disponible al llegar a la ventanilla.

Reclamos sin respuesta en Vaca Muerta

Las trabajadoras llevan más de un año reclamando por estas condiciones, pero las mediaciones con el gobierno no han arrojado resultados. En la última instancia, el gobierno directamente no se presentó, según la denuncia. Con todas las vías administrativas agotadas, el personal decidió iniciar medidas de fuerza para visibilizar la gravedad de la situación.

La paradoja es notoria: en el corazón de Vaca Muerta, una región donde el gobierno anuncia constantemente superávit, el hospital de mayor complejidad de la provincia se encuentra desfinanciado y vaciado. Las trabajadoras y trabajadores son quienes, con su esfuerzo y a costa de su propia salud, logran mantenerlo en funcionamiento. La realidad de la farmacia del Castro Rendón no es un caso aislado; se replica en otros servicios y hospitales de la provincia, con condiciones precarias de trabajo, salarios bajos, planteles incompletos y falta de insumos y equipamiento.

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