Carlos Malamud: Argentina y la deuda de la autocrítica por la dictadura
Argentina, a casi medio siglo del golpe de Estado de 1976, aún no logra saldar una cuenta pendiente fundamental: la autocrítica colectiva sobre los años de plomo y la violencia política que los precedió. Así lo advierte Carlos Malamud, reconocido historiador y politólogo español, autor de la obra Golpe militar y dictadura en Argentina 1976-1983, en un análisis que resuena con la actualidad del debate nacional.
Malamud, cuya investigación profundiza en uno de los períodos más oscuros de la historia argentina, subraya que si bien en el país “primó la justicia” en la búsqueda de responsabilidades por los crímenes de lesa humanidad, esta no estuvo acompañada de una verdadera reflexión interna por parte de todos los actores que participaron del conflicto. Esta ausencia de autocrítica, según el especialista, contribuye a mantener vivas las heridas y a perpetuar divisiones que se extienden hasta la actualidad, manifestándose en la polarización de la “grieta”.
Justicia sin reconocimiento pleno
La afirmación de Malamud sobre la primacía de la justicia en Argentina es un punto clave. A diferencia de otros países de la región, el proceso argentino se caracterizó por la investigación y condena de responsables de violaciones a los derechos humanos, un hito reconocido internacionalmente. Sin embargo, el historiador plantea que este avance judicial no se tradujo en un proceso social y político más amplio de introspección y reconocimiento de responsabilidades por parte de las diferentes facciones y sectores involucrados en la violencia política de los años 70.
La mirada de Malamud sugiere que, más allá de las sentencias judiciales, persiste una dificultad para que los diversos actores políticos, sociales e ideológicos de aquel período revisen sus propias acciones y omisiones. Esta carencia impide una reconciliación más profunda y un entendimiento compartido del pasado, dejando un legado de interpretaciones fragmentadas y enfrentadas sobre lo ocurrido.
De los 70 a la “grieta”: un patrón persistente
El análisis del autor conecta directamente la falta de autocrítica de los años 70 con la actual polarización que atraviesa la sociedad argentina, comúnmente referida como “la grieta”. Malamud infiere que la incapacidad de reconocer errores propios y de comprender las perspectivas del otro, un patrón que se gestó en el período pre y dictatorial, continúa reproduciéndose en el debate público contemporáneo.
La reflexión de Malamud invita a pensar en cómo la falta de un balance crítico y honesto sobre el pasado impide construir consensos básicos sobre el presente y el futuro. La persistencia de una narrativa donde cada sector se ve a sí mismo como víctima o portador exclusivo de la verdad, sin espacio para la revisión de sus propias faltas, perpetúa un ciclo de confrontación que dificulta el diálogo y la construcción de acuerdos fundamentales para el desarrollo del país.

