Alarmante: uno de cada cinco adolescentes colombianos sufrió abuso sexual digital
Casi 860.000 niñas, niños y adolescentes de entre 12 y 17 años en Colombia fueron víctimas de abuso o explotación sexual en el último año, crímenes facilitados por el entorno digital. Esto significa que uno de cada cinco adolescentes colombianos usuarios de internet experimentó alguna forma de violencia sexual en línea, según la investigación global Disrupting Harm, coordinada por la Oficina de Estrategia y Datos de Unicef-Innocenti, Ecpat International e Interpol.
El estudio, que incluyó una encuesta nacional a 999 adolescentes, detalla las diversas modalidades de estas agresiones. Un 15% de los encuestados recibió imágenes sexuales no solicitadas, mientras que el 6% fue objeto de ofertas de dinero o regalos a cambio de fotos íntimas. Además, el 5% se vio presionado para compartir contenido sexual, el 3% fue amenazado con la difusión de imágenes íntimas y un 2% denunció extorsión de carácter sexual.
El rol de la tecnología y los victimarios
La investigación subraya que la mayoría de estos incidentes ocurren en redes sociales, con Facebook como la plataforma más utilizada por los agresores, seguida por WhatsApp e Instagram. Un 14% de los casos se registraron en plataformas de videojuegos, un espacio de creciente interacción para los menores. Asimismo, el estudio alerta sobre un riesgo emergente: el uso de herramientas de inteligencia artificial para crear imágenes sexuales de niños y adolescentes, lo que añade una capa de vulnerabilidad a los usuarios más jóvenes.
Colombia presenta tendencias específicas, como la proliferación de una industria de cámaras web y turismo sexual, que el estudio identifica como una alternativa laboral en contextos de pocas oportunidades. Sin embargo, la violencia no se limita al ámbito virtual; también se documentaron situaciones que combinan el espacio digital con el presencial.
En cuanto a los victimarios, la investigación revela que el 50% de los abusadores son conocidos por la víctima. Dentro de este grupo, el 22% son familiares, el 14% parejas o personas con intereses románticos, y otro 14% son amistades. El 21% restante de las agresiones sexuales fue perpetrado por desconocidos.
Impacto diferencial y el desafío de la denuncia
El estudio destaca diferencias significativas por género y contexto social. El 25% de las niñas y adolescentes mujeres encuestadas sufrió alguna de estas formas de violencia, en comparación con el 17% de los niños y adolescentes hombres. La problemática es más acentuada en zonas rurales, donde la incidencia alcanza el 29%, frente al 17% en entornos urbanos. La desigualdad de género y la pobreza son factores que influyen directamente en el riesgo de victimización.
“Las tecnologías digitales ofrecen oportunidades únicas para garantizar los derechos de la infancia y reducir desigualdades, pero también introducen riesgos que deben ser comprendidos y abordados. Este estudio, ambicioso y riguroso, nos muestra que es urgente tomar conciencia e implementar medidas de prevención y protección desde todos los frentes”, aseguró Tanya Chapuisat, representante de Unicef en Colombia.
A pesar de la existencia de canales de denuncia en Colombia, como la línea 141 del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), Te Protejo Colombia y el portal ¡A Denunciar! de la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, la mayoría de estos crímenes no se denuncian. El 34% de las víctimas encuestadas no informó a nadie sobre lo sucedido. Las principales razones de este silencio son el desconocimiento de los canales, la vergüenza, el miedo al estigma social y el escepticismo sobre la respuesta de las autoridades.
“Colombia cuenta con importantes recursos para afrontar este problema, entre ellos un sólido marco jurídico y un personal profesional comprometido. Para hacer frente a este desafío se necesitará una inversión sostenida, una mayor rendición de cuentas por parte de las plataformas en línea y esfuerzos coordinados para garantizar que todos los niños y niñas puedan acceder a la protección, la justicia y la recuperación”, indicó Camila Perera Aladro, especialista en investigación de Unicef Innocenti.

