Política

Adorni, en la mira: el costo político de la defensa de Milei al vocero

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La figura de Manuel Adorni, vocero presidencial, se ha convertido en un punto de fricción dentro del gobierno de Javier Milei. Lo que comenzó como una serie de cuestionamientos sobre su patrimonio y gastos, se transformó en una encrucijada política que desgasta la imagen de la administración libertaria y pone al Presidente en una incómoda posición defensiva.

La paradoja es evidente: Milei, un comunicador político hábil, se ve obligado a defender a un funcionario que, según la percepción general, no ha sabido ni podido defenderse a sí mismo. El crédito político que el Presidente le otorga a Adorni tiene un costo elevado, especialmente si se compara con la velocidad con la que otros funcionarios fueron cesanteados por situaciones de menor envergadura. La pregunta que resuena en los pasillos del poder es qué obliga a Milei a mantener a Adorni a su lado, más allá de la simple reticencia a ceder ante la oposición.

Parado en una altura que nunca tuvo pero que creyó tener, Adorni se derrumbó cuando debió explicar lo inexplicable a partir de los elevados parámetros morales que le había enrostrado a los demás.

El caso Adorni se suma a una «extensa colección de errores autoinfligidos» que, según analistas, borronean el notable intento de transformación económica que Milei busca implementar en el país. Estas torpezas ralentizan los cambios que la ciudadanía votó en las últimas elecciones.

Del tuitero llamativo al jefe de Gabinete: la meteórica (y cuestionada) carrera de Adorni

La trayectoria de Adorni es, cuando menos, atípica. De ser un «tuitero llamativo» que sintonizó con Milei y su hermana Karina Milei, pasó a ocupar un rol central en la administración. Fue Karina quien primero lo impulsó, quitándole dependencia formal de la Secretaría de Medios y elevándolo a un rango que excede lo usual para un vocero presidencial.

Su ascenso incluyó una postulación como primer candidato a legislador porteño y la especulación sobre una posible candidatura a jefe de Gobierno. Incluso, la broma inicial sobre su aspiración presidencial en 2031 (tras un hipotético segundo mandato de Milei) dejó de ser una humorada para convertirse en una proyección real. La fuente señala que Guillermo Francos, un político clásico y experimentado, fue desalojado de su cargo para poner en su lugar a Adorni, considerado incondicional.

Este rápido ascenso, sin embargo, se vio empañado por las dificultades de Adorni para «explicar lo inexplicable». Su «soberbia» en la defensa de sus gastos, como el viaje de su esposa en la comitiva presidencial a Nueva York, y su frase «Vengo una semana a deslomarme acá», fueron combustible para la oposición y la opinión pública.

Cuestionamientos patrimoniales y el «mundo del revés»

Las dudas sobre cómo Adorni gastó más de 800 mil dólares en viajes, compras y refacciones de un departamento y una casa, con ingresos de funcionario público, no han sido despejadas. Su paso por el Congreso la semana pasada, que se extendió por más de seis horas, no aportó las aclaraciones esperadas. La aparición de la escribana Adriana Nechevenko y la filtración judicial de la declaración del contratista Matías Tabar, con detalles sobre los arreglos en la casa, han alimentado el interés público, transformando el asunto en memes, chistes y ocurrencias.

El contraste con otras causas de corrupción, como la de los cuadernos de las coimas, donde el periodista Diego Cabot fue interrogado «como si fuese un criminal», subraya lo que la fuente describe como «el mundo del revés» en Argentina. Aunque la magnitud de los fondos en cuestión difiera, la falta de transparencia de Adorni no justifica ni hace perdonable su accionar, calificándolo de «arribista aterrizado desde el anonimato».

La situación de Adorni se vuelve aún más crítica en un contexto donde el Presidente, el 1° de marzo, abrió las sesiones ordinarias del Congreso con un discurso titulado «La moral como política de Estado». La combinación de un «tema grave con una cuota de ridículo» se convierte en un asunto «explosivo que colabora con el descontento que reflejan las encuestas». A pesar de que la economía sigue siendo la prioridad, los casos de corrupción, o las sospechas de ella, siempre son un factor importante en la agenda pública.

La defensa de Milei desde Estados Unidos, donde asumió un papel de vocero de su propio vocero, demuestra la complejidad de la situación. El «viejo mandato romano de ‘ser y parecer'», tan admirado por los libertarios, parece no aplicar en este caso. Adorni, según la fuente, «nunca fue lo que creyó ser y está lejos de poder parecer lo que alguna vez proclamó con la soberbia de los que suben rápido y se emborrachan con las alturas del poder».

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