Corrupción en Arsat: La «banda de los mendocinos» y el ascenso de Facundo Leal, el exfuncionario detenido
La Justicia avanza en la investigación sobre la denominada “banda de los mendocinos”, un grupo de exfuncionarios que, durante años, controló la empresa estatal de telecomunicaciones Arsat. La trama, que incluye sospechas de coimas para la contratación de un depósito y un notorio crecimiento patrimonial, tiene como figura central a Facundo Leal, expresidente de la compañía, quien fue detenido la semana pasada.
Leal y otros tres exfuncionarios –Gerardo Boschin, Juan Andrés Navarro y Pablo Gastón Pagani– se encuentran imputados y con pedido de indagatoria. Fuentes cercanas a la investigación sugieren que lo hallado hasta ahora en allanamientos y en el expediente judicial sería solo una fracción del dinero que se habría movido de manera irregular dentro de la empresa.
El grupo, con vínculos que se remontan a casi dos décadas en la función pública y la provincia de Mendoza, llegó a Arsat de la mano del exgobernador peronista Rodolfo Gabrielli. Además de los imputados, la red incluye a otros nombres que ocuparon cargos relevantes, como Leonardo Comperatore, exministro de Seguridad de Mendoza y expresidente de Trenes Argentinos Infraestructura bajo la gestión de Milei; Santiago Trezza Silva, abogado con múltiples roles en Arsat; y Octavio Falasco, vicepresidente del Centro de Ensayos de Alta Tecnología (Ceatsa).
Ascenso y vínculos de poder
La influencia de este grupo en áreas clave se explica por dos vías principales. Una es el impulso que les habría dado Luis Pierrini, también mendocino, quien llegó a la Secretaría de Transporte por recomendación de Juan Pazo, extitular de ARCA y superintendente de Seguros en la gestión de Mauricio Macri. Leal, quien fue titular del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), y otros miembros del grupo renunciaron en enero de este año, cuando Pierrini fue desvinculado de Transporte.
La segunda explicación, y de mayor interés político, radica en los múltiples contactos de Facundo Leal con figuras de poder. Se conoce desde hace años con Leonardo Scatturice, empresario con amplios lazos en Estados Unidos que ganó terreno en la gestión libertaria a través de una asociación estratégica con Santiago Caputo. Los intereses de Scatturice en los servicios de Arsat habrían sido el origen de esta relación.
La capacidad de Leal para adaptarse a distintos escenarios políticos también fue clave. Conocedores de su trayectoria apuntan a una “traición” a “Pepe” Albistur y su posterior acercamiento al massismo durante el gobierno de Alberto Fernández, lo que le habría permitido mantener su influencia incluso en el ecosistema libertario.
“Se cortó solo”, explican algunos sobre su traspaso al massismo durante la gestión de Alberto Fernández.
Los lazos de los “mendocinos” trascienden la política y se extienden al ámbito empresarial, con figuras como José Luis Manzano y Daniel Vila, también oriundos de Mendoza. Incluso llegan al mundo del fútbol, con presuntos viajes de Pierrini y Leal en un avión atribuido a Pablo Toviggino, tesorero de la AFA. Esta conexión podría haberse gestado a través de Falasco, vinculado al mundo Boca y la AFA, o por una pasión compartida: los caballos de carrera, ya que tanto Toviggino como Leal tienen equinos criollos registrados a su nombre.
Estilo de vida y crecimiento patrimonial
Más allá de sus cargos, al grupo los unían viajes y fiestas electrónicas. Una fuente reveló a LA NACION que a mediados del año pasado, ya con control de Trenes Argentinos, el grupo viajó a Marbella, España, invitados por un contratista del Estado para “festejar que cerraron un contrato”. También se confirmó una imagen de Leal cenando con un intermediario de Huawei, empresa interesada en el negocio de las telecomunicaciones en Argentina.
Las fiestas eran una constante. Un destino frecuente era Las Palapas, un exclusivo espacio en Dique Potrerillos, Mendoza. Durante la pandemia, ante la suspensión de eventos masivos, utilizaban las instalaciones de Arsat en Benavídez para realizar asados y “jodas”, a pesar de las reiteradas denuncias de vecinos y la intervención policial.
El crecimiento patrimonial de los involucrados es uno de los puntos más llamativos de la investigación. En 2020, Facundo Leal declaró un patrimonio de aproximadamente $39,2 millones. Cinco años después, al asumir como presidente del Orsna en 2025 (sic), su declaración inicial ascendió a $528 millones, multiplicando su riqueza por 13,4. Entre sus bienes figuraban siete propiedades en Mendoza, dos autos de alta gama, más de $61 millones en efectivo en pesos, una caja de ahorro en dólares y una “empresa unipersonal” valuada en $220 millones sin mayor descripción.
El caso de Gerardo Boschin también es elocuente. En 2020, su patrimonio total rondaba los $2 millones, con dos autos y una pequeña suma en cuenta corriente. Para 2024, su declaración anual mostraba cuatro vehículos, incluyendo una Volkswagen Taos Highline 2021 y una Volkswagen Amarok Extreme V6 modelo 2023, llevando su patrimonio total a más de $240 millones.
La causa, que está en plena expansión, se nutre ahora del análisis forense de celulares, computadoras y documentación incautada en allanamientos en Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Río Negro. El juez Mirabelli y el fiscal Domínguez esperan que estos dispositivos revelen la magnitud total de la red de corrupción, identificando proveedores que pagaron retornos, montos involucrados y el porcentaje de contratos de Arsat viciados durante la presidencia de Leal.

