Denuncias por abuso sexual: apartan a cura de un jardín de infantes en Villa Carlos Paz
CÓRDOBA.- La Fiscalía N°3 de Villa Carlos Paz unificó recientemente cuatro denuncias por supuestos abusos sexuales contra menores en el jardín de infantes parroquial Margarita A. de Paz, conocido como Niño Dios. Esta medida se produce luego de un año de reclamos por parte de los familiares y de una marcha en la que exigieron la imputación de un cura, a quien señalan como principal sospechoso.
En respuesta a la situación, el arzobispo de la Arquidiócesis de Córdoba, Ángel Rossi, ratificó la decisión del sacerdote Alejandro Nicola de apartarse de su cargo como director del establecimiento educativo. El cura, que aún no ha sido investigado formalmente por la Justicia, se ha alejado de la institución mientras avanza la causa.
“Ratifico la decisión sugerida por el Padre Alejandro Nicola de tomar distancia momentáneamente del ámbito escolar a la espera de la definición por parte de la Justicia. Deseando que lleguemos pronto a la verdad, los saludo y me encomiendo a sus oraciones.”
Así lo expresó Rossi en un breve comunicado, haciendo eco de la solicitud de Nicola de distanciarse del ámbito educativo a la espera de una resolución judicial.
Las denuncias y el derrotero de las familias
Uno de los padres denunciantes, vocero del grupo de familias afectadas, precisó en diálogo con LA NACION que la primera denuncia data de mayo de 2025, seguida de otra en octubre del mismo año. Las dos restantes se presentaron en el corriente año. Las acusaciones involucran a tres niñas y un niño que asisten al jardín de infantes, dependiente de la Parroquia del Niño Dios.
La primera acusación formal ante la Justicia surgió a raíz de una menor que presentó un sangrado vaginal y que, según su familia, se encuentra en estado de shock y no ha vuelto a hablar desde lo sucedido. La segunda alerta familiar se encendió cuando otra niña tuvo una pesadilla y gritó: “El monstruo me arranca la piel». Sus padres, preocupados, la llevaron al médico y, tras varios estudios, le recomendaron atención psicológica.
Al enterarse de estas dos situaciones, una tercera madre convocó a las demás para reunirse, intuyendo que “algo está pasando”. Las familias afirman que, si bien habían solicitado reuniones por separado con las autoridades de la escuela parroquial, “no les dieron ninguna explicación e incluso negaron conocer los hechos cuando sí habían sido informados”.
El fin de las clases marcó un punto de inflexión, ya que, al dejar de asistir a la escuela, los chicos comenzaron a mostrar cambios en su comportamiento, lo que profundizó las sospechas de los padres.

