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YPF ajusta 1% sus precios y congela combustibles por 45 días

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YPF, la petrolera estatal, implementa desde la medianoche de este miércoles un aumento del 1% en los precios de sus combustibles, tanto nafta como gasoil. La medida fue comunicada por Horacio Marín, presidente y CEO de la compañía, quien además anunció la renovación de un compromiso de estabilidad de precios por otros 45 días, extendiéndose hasta finales de junio.

Este ajuste se produce justo antes del vencimiento del acuerdo previo, que había mantenido los precios estables desde principios de abril. Marín explicó que el incremento del 1% responde a un “análisis detallado de las condiciones del mercado y las variables de oferta y demanda”.

El sistema de “buffer de precios” que YPF mantendrá implica que la empresa no trasladará a los consumidores las fluctuaciones bruscas del precio internacional del petróleo (Brent) durante este período. Sin embargo, otras variables que componen el precio, como impuestos y biocombustibles, no están sujetas a este congelamiento.

Impacto en el bolsillo y estrategia de mercado

Con este incremento, los precios de la nafta y el gasoil en la Ciudad de Buenos Aires treparán entre $20 y $23 por litro. Se estima que la nafta súper rondará los $2.040, o su equivalente a 1,45 dólares.

La decisión de YPF busca equilibrar varios frentes. Por un lado, la compañía busca sostener el consumo de combustibles en un mercado donde la venta de grandes volúmenes es crucial para el negocio. Marín había señalado ante inversores la semana pasada que la demanda había caído un 10% en la segunda mitad de marzo respecto a las primeras dos semanas, una situación que influyó en la decisión de congelar precios.

Por otro lado, esta medida beneficia al Gobierno en su intento por contener la inflación, un objetivo que se había visto complicado por las subas del 23% en los combustibles durante marzo, con impacto estadístico hasta abril.

El costo del congelamiento para las refinadoras

El congelamiento de precios, que excluye actualizaciones de impuestos y biocombustibles, genera una pérdida significativa para las refinadoras de combustible, incluyendo a YPF, Axion (de PAE), Raízen (Shell) y Trafigura (Puma Energy). Estas empresas estiman pérdidas de entre 100 y 150 millones de dólares por mes, debido a la diferencia entre el valor internacional del petróleo y el precio de venta en el mercado interno, que se sitúa en 95 dólares por barril.

Las refinadoras procesan aproximadamente 530.000 barriles por día y los venden por debajo de su paridad de importación. YPF calculó que en abril el precio doméstico de los combustibles, neto de impuestos, fue de 90,5 centavos de dólar por litro en promedio, frente a una paridad de importación de 1,07 dólares. Esto representa un atraso del 15% en los precios internos, una situación compartida por otras empresas del sector.

«Durante este periodo, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de fluctuaciones bruscas en el precio internacional del petróleo (Brent), manteniendo sin restricciones las demás variables que componen el precio, tal como se ha hecho en el periodo anterior», comunicó Horacio Marín en su cuenta de X.

Este escenario implica una transferencia de recursos de las empresas a los consumidores, un costo que asumen principalmente las refinadoras y, en menor medida, las productoras como Vista Energy, Chevron y Shell. Esta transferencia se concibe como un “financiamiento” temporal, que se espera recuperar en los próximos meses: si bien ahora el aumento del petróleo no se traslada a las naftas, cuando el crudo retroceda, los precios tampoco bajarán por un tiempo prolongado.

La expectativa del sector petrolero es que la situación geopolítica en Medio Oriente se estabilice, con un acuerdo duradero entre Irán, Estados Unidos e Israel que descomprima el precio del crudo y lo mantenga sostenidamente por debajo de los 90 dólares.

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