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Miel argentina conquista Europa: un clic eliminó trabas y ganó el cupo sin arancel

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Argentina se posiciona con fuerza en el mercado europeo de la miel. Los exportadores nacionales agotaron en tiempo récord el primer tramo del cupo sin arancel habilitado por la Unión Europea (UE) para el Mercosur, un logro que el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, atribuyó a la eliminación de trabas burocráticas y a la digitalización de los certificados de origen.

A través de un extenso mensaje en la red social X, Sturzenegger destacó la implementación de un sistema de autocertificación digital. Esta herramienta, impulsada por el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, permitió a las empresas argentinas acceder rápidamente al beneficio comercial apenas entró en vigencia el nuevo esquema acordado entre el Mercosur y la Unión Europea.

Mientras los productores uruguayos, brasileños y paraguayos seguían corriendo con los papeles de un lado para el otro con las cámaras, nuestros productores ya tenían todo resuelto, presentaron y se llevaron la cuota.

El ministro explicó que, aunque el tratado otorgaba hasta tres años para implementar el mecanismo de autocertificación, Argentina decidió adelantarlo y habilitar desde el primer día un trámite completamente digital. Esto permitió a los exportadores gestionar la certificación “con un par de clicks”, evitando demoras administrativas y facilitando el acceso inmediato al cupo preferencial.

El rol de la desregulación y la respuesta privada

Sturzenegger enfatizó que el éxito no solo radica en los cambios administrativos impulsados por el Gobierno, sino también en la rápida reacción del sector privado argentino. “Obviamente, también fue clave la capacidad y rapidez de nuestros productores. Bravo, bravísimo”, señaló, destacando la velocidad con la que las empresas locales aprovecharon la apertura del cupo preferencial para concretar operaciones hacia Europa.

El funcionario defendió la política de desregulación de la administración de Javier Milei. Según Sturzenegger, la eliminación de trámites y certificaciones de la órbita del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) posibilitó que el sector privado operara “con la rapidez que exige el mercado y no con los tiempos indolentes de la burocracia”. Para el ministro, el caso de la miel es un claro ejemplo de “la necesidad de sacar al Estado de todos los trámites posibles” y concentrar la intervención oficial únicamente en los controles esenciales.

Detalles del cupo y controversias regionales

La velocidad con la que se agotó el cupo generó cuestionamientos de exportadores de Uruguay y Paraguay, quienes criticaron el sistema de asignación por considerar que benefició principalmente a operaciones realizadas desde Argentina y Brasil. El mecanismo actual funciona bajo el criterio FIFO (First In, First Out), es decir, “primero en entrar, primero en salir”, mientras los países del Mercosur continúan negociando un reparto definitivo de cuotas entre naciones.

El esquema contempla un volumen inicial de 7.500 toneladas libres del arancel histórico del 17,3%. Para este año, el cupo efectivo es menor, aplicándose únicamente entre mayo y diciembre, con 5.000 toneladas distribuidas por trimestres. El primer tramo, correspondiente al período mayo-junio, contemplaba 1.400 toneladas y ya fue completamente utilizado en apenas unos días. El sistema volverá a abrirse el 1 de julio con un nuevo tramo de 1.800 toneladas para el período julio-septiembre, y otras 1.800 toneladas estarán disponibles entre octubre y diciembre.

El acuerdo prevé una expansión gradual: en 2027 el cupo ascenderá a 15.000 toneladas anuales y continuará creciendo progresivamente hasta alcanzar 45.000 toneladas en 2031. Uno de los primeros embarques argentinos bajo este nuevo esquema fue de la firma Apícola Danangie, que exportó 22 toneladas de miel a Alemania sin pagar aranceles.

Argentina produce en promedio unas 80.000 toneladas de miel por año y exporta cerca del 95% de su producción, consolidándose como uno de los principales jugadores mundiales del mercado apícola. La actividad está presente en 22 provincias, cuenta con más de 4 millones de colmenas registradas y alrededor de 1.200 salas de extracción habilitadas, con la provincia de Buenos Aires concentrando el 44% de la producción nacional.

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