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Ranking social: Vaca Muerta consolida el avance de la Patagonia sobre la región central

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El mapa productivo y social de la Argentina atraviesa un cambio estructural impulsado por el desarrollo del complejo energético. Según el Ranking Social Provincial elaborado por la consultora Empiria, dirigida por el exministro de Economía Hernán Lacunza, cinco provincias de la Patagonia se ubicaron entre los primeros seis lugares del país en términos de calidad de vida y desarrollo social, disputando el tradicional liderazgo económico de la región central.

El estudio compara a las 24 jurisdicciones argentinas a través de un índice integral compuesto por una docena de variables agrupadas en cuatro ejes fundamentales: situación social, mercado laboral, vivienda y condiciones de vida. Entre los aspectos analizados se encuentran las tasas de pobreza e indigencia, la cobertura de la Asignación Universal por Hijo (AUH), el desempleo, la informalidad laboral, el déficit habitacional, el acceso a servicios básicos, la cobertura de salud y el desempeño de los estudiantes en las pruebas Aprender de Lengua y Matemática.

“La transformación productiva sectorial avanza de forma profunda y despareja entre regiones y sectores de la población”

Liderazgo porteño y consolidación del bloque del sur

La Ciudad de Buenos Aires se mantiene en el primer puesto del listado nacional al encabezar siete de los 12 indicadores analizados, entre los que se destacan la menor tasa de informalidad, la mayor cobertura de salud y los mejores resultados educativos. Sin embargo, el fenómeno saliente del reporte es el desempeño de la región patagónica, que acaparó casi la totalidad de los puestos de vanguardia: Río Negro (2°), Tierra del Fuego (3°), Neuquén (4°), Chubut (5°) y Santa Cruz (6°).

El informe remarca que este posicionamiento no responde a un dato aislado, sino a un rendimiento homogéneo en diversas áreas. Río Negro exhibe un 1% de desempleo, apenas un 3% de déficit habitacional severo y un 78% de cobertura de salud. En tanto, Tierra del Fuego registra un 26% de informalidad laboral y una de las tasas más bajas de asistencia estatal, con solo 42 beneficiarios de AUH cada 1.000 habitantes. Por su parte, Neuquén destaca con un 19% de pobreza, 2% de indigencia y 2% de desempleo, apalancada directamente por la atracción de inversiones privadas y el flujo constante de obras asociadas a Vaca Muerta.

Pérdida de exclusividad en la región centro y rezago bonaerense

El auge hidrocarburífero y energético del sur reconfigura la supremacía histórica de la pampa húmeda. Aunque las provincias con fuerte perfil agroindustrial sostienen niveles aceptables, ya no monopolizan el tope de la nómina: Córdoba figura en el octavo lugar (con 24% de pobreza y 45% de informalidad), La Pampa en el noveno y Santa Fe en el décimo puesto (30% de pobreza y 39% de trabajo no registrado).

En contraste, la provincia de Buenos Aires quedó relegada a la posición 20 sobre 24 jurisdicciones. El territorio bonaerense muestra indicadores de fragilidad social vinculados a un 34% de pobreza, 46% de informalidad laboral, 9% de desempleo y un déficit de acceso a servicios básicos que alcanza al 10% de las viviendas evaluadas.

Las brechas más profundas del mapa social

En el extremo inferior del indicador se constata la persistencia de asimetrías regionales estructurales. Chaco ocupa el último puesto del ranking nacional al registrar la mayor tasa de indigencia del país (12%), un 38% de pobreza y la mayor proporción de cobertura de AUH (144 beneficiarios cada 1.000 habitantes), además de obtener el menor nivel de desempeño escolar en Matemática (39%).

La penúltima ubicación corresponde a San Juan (23°), castigada por el déficit habitacional más crítico del país, donde un 16% de los hogares son considerados irrecuperables y un 39% requiere mejoras de infraestructura. Finalmente, Tucumán marca el índice más alto de precarización en el mercado de trabajo, con un 60% de informalidad laboral.

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