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Nicolás Otamendi vuelve al fútbol argentino: de la gloria con Vélez a la urgencia de ser el líder de River

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Casi 16 años después de su despedida con la camiseta de Vélez Sarsfield, Nicolás Otamendi concreta su regreso al fútbol argentino para vestir los colores de River Plate. A los 38 años, consagrado como campeón del mundo con la Selección Argentina y tras cosechar 27 títulos en el fútbol europeo y de selecciones, el marcador central asume la responsabilidad de transformarse en el mariscal defensivo del equipo conducido por Eduardo Coudet.

De la imprevista partida de Liniers a la consolidación europea

El último registro oficial de Otamendi en el ámbito local se remonta al 23 de agosto de 2010. Aquella tarde, el Fortín superó por 2 a 1 a All Boys en Floresta. Pocas semanas después, el defensor fue transferido al Porto de Portugal a cambio de 4 millones de euros por el 50 % de su ficha, cifra que la institución lusitana duplicó una temporada más tarde para adquirir la totalidad de su pase.

Su irrupción en Primera División bajo el mando de Ricardo Gareca había sido tan vertiginosa como fortuita. Ante las ausencias simultáneas de Waldo Ponce, Fernando Tobio y Marco Torsiglieri, el joven zaguero formado en El Talar de Pacheco se adueñó del puesto y se convirtió en una pieza inamovible de un equipo que salía de memoria junto a figuras como Marcelo Barovero, Fabián Cubero, Sebastián Domínguez, Maximiliano Moralez y Santiago Silva.

Su rendimiento fue de tal magnitud que deslumbró al propio Diego Armando Maradona, quien no dudó en citarlo al Seleccionado nacional y compararlo con próceres de la defensa.

“Tiene las características de Roberto Perfumo cuando se estaba retirando: habla, ordena. Es increíble, está tres escalones por encima del resto de los defensores que he visto en muchos años”

, supo remarcar el astro argentino durante su ciclo al frente de la Albiceleste.

Un caudillo consagrado con el visto bueno de Mourinho

A lo largo de su extensa trayectoria en el exterior, Otamendi marcó época en el Manchester City durante cinco temporadas y se erigió en un verdadero símbolo del Benfica. En la Selección Argentina, su figura se agigantó con el tiempo: fue pilar defensivo en la obtención de la Copa del Mundo en Qatar y autor de un gol histórico frente a Brasil en el Estadio Maracaná por Eliminatorias.

Su vigencia física y mental a los 38 años fue ponderada por entrenadores de elite en Europa. José Mourinho destacó su impronta en el campo de juego al señalar:

“Una cosa es la edad real y otra es lo que vemos en el campo y en los entrenamientos. Hay jóvenes de 20 años que son jugadores viejos y hay viejos de 38 y 40 que son jóvenes: Nico es joven”

.

El contraste entre aquel juvenil que tomaba tres colectivos desde el norte del Gran Buenos Aires hasta la Villa Olímpica de Ituzaingó y este referente internacional que llega al predio de Ezeiza sintetiza el recorrido de una carrera inoxidable. Ahora, con un River necesitado de jerarquía e identidad en el fondo, Otamendi asume la misión de aportar voz de mando y temperamento competitivo en el tramo final de su historia deportiva.

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