Juicio por Maradona: un testigo clave declaró que el Diez estaba en “caída libre”
El juicio oral que busca determinar las responsabilidades penales en torno a la muerte de Diego Armando Maradona vivió una de sus jornadas más intensas y reveladoras. Ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, Maximiliano Pomargo, exsecretario y asistente personal del astro del fútbol, brindó una declaración récord que se extendió por casi ocho horas. Su testimonio, seguido de cerca por Dalma y Gianinna Maradona, y por Verónica Ojeda, aportó definiciones cruciales sobre el deterioro físico y de salud que sufría el «Diez» antes de su fallecimiento.
Pomargo, quien además es cuñado del abogado y último apoderado de Maradona, Matías Morla, alternó entre precisiones inquietantes y llamativos baches de memoria. Sin embargo, para los fiscales generales de San Isidro, Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, sus palabras resultaron de suma importancia para reconstruir el escenario médico y organizativo que rodeaba al ídolo en sus últimos meses de vida.
El momento más crudo de la declaración ocurrió cuando Pomargo describió el estado de Maradona durante octubre de 2020, semanas antes de su deceso. Ante la consulta directa del fiscal Ferrari, el testigo no dudó en calificar la situación con una frase contundente:
“Claramente, bien no. Para entrar en lo que fue octubre, yo lo transmito a Luque, yo decía como que lo veía en caída libre, estaba tomando mucho y no había manera. Se barajó la idea si había que internarlo a la fuerza o si iba por su cuenta”
. Según detalló, el consumo problemático de alcohol se había agravado considerablemente durante la estadía de Maradona en el country Campos de Roca, en Hudson, época en la que dirigía técnicamente a Gimnasia y Esgrima La Plata.
La interna médica y el rol de Leopoldo Luque
Durante la extensa jornada, Pomargo ratificó que el neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los imputados en la causa, era el encargado principal de custodiar la salud del exfutbolista. «Era la persona de confianza», remarcó el testigo bajo juramento. Asimismo, precisó que la psiquiatra Agustina Cosachov se sumó al equipo médico justamente para abordar el cuadro de adicción al alcohol que se había tornado incontrolable.
La declaración también puso la lupa sobre lo ocurrido tras la operación de Maradona por un hematoma subdural en la Clínica Olivos, a principios de noviembre de 2020, y su posterior traslado a la casa de Tigre, en el barrio privado San Andrés. Pomargo recordó que, antes de la externación, Luque manifestó que no podía seguir siendo el médico de cabecera de Diego. Sin embargo, al ser repreguntado por el fiscal sobre si el neurocirujano formalizó alguna renuncia a ese rol de cabecera, el testigo fue categórico: «No». Además, admitió que no conoció a ningún otro profesional médico que asumiera el control en la vivienda de Tigre, quedando la situación bajo la órbita de Cosachov por tratarse de una rehabilitación por adicciones. Las contradicciones y dificultades para esclarecer los roles médicos coinciden con las complejidades de otros testimonios del entorno directo, como el del custodio que intentó reanimar a Maradona y declaró con notorias dificultades ante la Justicia Juicio por la muerte de Maradona: el custodio que intentó reanimarlo declaró con dificultades.
«Todos se maradonizaban»: la crítica al entorno
Otro de los ejes más punzantes del testimonio de Pomargo apuntó a la conducta de los profesionales de la salud que rodeaban a Maradona en sus semanas finales. El exasistente acuñó un concepto que generó fuerte repercusión en la sala de audiencias: «Yo le decía que todos se maradonizaban, todos buscaban protagonismo y atrás había una familia».
Al profundizar sobre a quiénes se refería con ese término, Pomargo apuntó directamente a Cosachov y al psicólogo imputado, Carlos Díaz. «Yo vi a Agustina y a Díaz dando una conferencia de prensa en la puerta del sanatorio, estábamos todos locos. Le dije a Luque que bajara a Agustina, me parecía demasiado. No sabía la finalidad con la que lo hacía, mi opinión era que querían figurar», concluyó ante el tribunal que encabeza el juez Alberto Ortolani.

