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Juicio por la muerte de Maradona: el custodio que intentó reanimarlo declaró con dificultades

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El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona tuvo este miércoles un nuevo capítulo con la declaración de Julio César Coria, uno de sus custodios, quien recordó con angustia y dificultad las últimas horas del astro. Coria, que fue detenido el año pasado por falso testimonio en el primer debate, brindó su testimonio en la jornada 26 del proceso, que se lleva adelante en los Tribunales de San Isidro.

Durante la audiencia, estuvieron presentes el neurocirujano Leopoldo Luque y la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini, dos de los siete imputados en la causa. También asistieron las hijas de Maradona, Dalma, Gianinna y Jana. La jornada estuvo marcada por una inusual presencia policial y dos interrupciones debido a problemas en el sistema de grabación.

Un testimonio bajo advertencia y la noche previa a la muerte

Coria, retirado del Servicio Penitenciario Federal (SPF), trabajó para Maradona de forma esporádica en 2014 y fue convocado nuevamente en 2020. Ante las preguntas del fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, el custodio identificó a Luque y Agustina Cosachov como los médicos de Maradona y confirmó su contacto telefónico con ellos, lo que llevó a la fiscalía a exhibir una serie de conversaciones entre ellos.

El testigo, quien estuvo presente durante la internación en la Clínica Olivos y en los primeros días en la casa del barrio privado San Andrés, en Benavídez, partido de Tigre, relató los días previos al fallecimiento. Recordó que el lunes 23 de noviembre Maradona “no estaba de buen humor” y recibió la visita de Verónica Ojeda y su hijo menor. Coria admitió que solía insistirle a Maradona para que se bañara y afeitara, “tocándole el ego”.

Sobre el martes 24, solo mencionó haber arreglado la tecla de la luz de la habitación del exfutbolista. Describió el último intercambio de palabras con Maradona esa noche: “Me saludó con un beso, fue aproximadamente a las 22.30 o 23 horas. Le dije que iba a ir a tomar mates y me dijo ‘andá tranquilo, andá a descansar’, y salí de la habitación. Luego me quedé en el patio, estaba el enfermero. Diego estaba acostado y tapado”. Para la acusación pública, Coria fue la última persona que vio con vida a Maradona y con quien tuvo un diálogo.

El día de la muerte: un intento desesperado de reanimación

El relato de Coria sobre el miércoles 25 de noviembre, día de la muerte de Maradona, fue crucial. Se despertó entre las 5.30 y 6 de la mañana y vio a los enfermeros Ricardo Almirón y Gisela Madrid (quien tomaba el turno) hablando en la planta baja. Ante la pregunta del fiscal sobre si los vio ingresar a la habitación, Coria respondió que no. Este punto es de particular importancia, ya que busca determinar si Maradona agonizó durante 12 horas, como sugiere el informe de la Junta Médica.

Los mensajes de WhatsApp del grupo “Grupo Tigre” mostraron a Almirón escribiendo a las 8:01 que Maradona estaba “descansando en buena forma” y a Madrid a las 8:52 que “el paciente continúa descansando”.

Coria continuó su testimonio: “Bajé de bañarme, calenté el agua y nos pusimos a tomar mate en el patio. Esperamos que lleguen Cosachov y Díaz. Cuando llegaron entraron a verlo a Diego. Salieron y dijeron que no se quería atender. Después entró Jony (Espósito), Pomargo (Maximiliano, asistente) y la enfermera. Dijeron que no reaccionaba y ahí yo ingresé. Diego estaba en la cama, la enfermera le hizo masajes en el pecho y yo respiración boca a boca. No sé si fue un minuto, 10 o una hora, para mí fue eterno, fue un momento que no se lo deseo a nadie”.

Debido a la dificultad del testigo para recordar detalles, el juez Pablo Rolón lo advirtió: “Trate de recordar porque parece que tiene memoria selectiva. No diga que no recuerda, usted estuvo en esa casa las 72 horas previas al fallecimiento”.

Mensajes con Luque y el “hablar boludeces”

El interrogatorio de los abogados Fernando Burlando y Fabián Améndola, representantes de Dalma y Gianinna, se centró en los mensajes intercambiados entre Coria y Luque. El custodio afirmó que Luque le enviaba mensajes para saber cómo veía a Maradona, su ánimo y si había comido.

En una conversación del 23 de noviembre por la noche, Luque le preguntó si Maradona “estaba orientado o hablaba boludeces”. Coria explicó que “hablar boludeces” se refería a cuando Maradona “respondía con monosílabos”. Otro mensaje hablaba de “hay que ponerlo pillo para que no se haga encima nomás”. Coria negó que esto estuviera relacionado con que Maradona se hubiera orinado, y entendió que “ponerse pillo” significaba que el exfutbolista “no se haga el dormido”, una táctica que usaba “muchas veces si no quería hablar”.

La jornada también preveía la declaración del psicólogo Carlos “Charly” Díaz por tercera vez y de otros dos encargados de seguridad, Julio Soria y Martín Domínguez, pero sus testimonios fueron reprogramados. El abogado de Díaz, Diego Olmedo, se disculpó por la ausencia de su cliente, mientras que el fiscal Ferrari informó que Soria no fue ubicado y Domínguez se encontraba de viaje.

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