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Marea albiceleste: el Obelisco se tiñó de fiesta tras el agónico triunfo de Argentina ante Inglaterra

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La clasificación a la gran final desató una verdadera locura en el centro porteño. Apenas el árbitro marcó el final del partido en el que la Selección Argentina venció a Inglaterra por 2 a 1 con un gol agónico sobre la hora, una marea humana vestida de celeste y blanco comenzó a confluir de manera masiva en el Obelisco para festejar el pase de ronda.

El monumento histórico, epicentro indiscutido de las grandes alegrías deportivas del país, se convirtió rápidamente en un hormiguero de banderas, camisetas y bombos. Jóvenes, grupos de amigos y familias enteras compartieron la emoción del desahogo tras un encuentro que se sufrió hasta el último minuto, pero que terminó con el festejo argentino en una de las rivalidades más tradicionales del fútbol mundial.

Festejo federal y el folklore de siempre

La movilización no solo convocó a los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires. Entre la multitud se hicieron notar banderas de distintas provincias, confirmando el carácter federal de una pasión que une a hinchas llegados desde el interior del país para vivir una jornada histórica en la Capital Federal. El clima de fiesta unió a distintas generaciones en un solo abrazo celeste y blanco.

Como no podía ser de otra manera en un cruce de esta magnitud, el folklore futbolístico se hizo sentir con fuerza en la avenida 9 de Julio. El hit histórico de las tribunas locales no tardó en convertirse en el grito de guerra de la noche:

¡El que no salta es un inglés!

El cántico retumbó con fuerza entre el sonido de las cornetas y el estallido de algunos fuegos artificiales, coronando una jornada de desahogo y alegría popular a la espera del partido definitivo.

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