Mundial 2026: la Selección Argentina venció a Inglaterra en una batalla épica y jugará la final
En una jornada que ya se metió en las páginas más gloriosas del deporte nacional, la Selección Argentina derrotó 2-1 a Inglaterra en Atlanta y se clasificó a la final del Mundial 2026. El equipo dirigido por Lionel Scaloni revirtió un resultado adverso en los minutos finales con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, desatando la euforia de miles de hinchas en el estadio y millones de compatriotas en todo el mundo. Al finalizar el encuentro, el capitán Lionel Messi, a sus 39 años, lideró un festejo cargado de mística y emoción de cara a lo que será su tercera final mundialista personal.
La rebeldía ante la adversidad y el desafío al protocolo
La victoria no solo tuvo un enorme valor deportivo, sino también una fuerte carga simbólica. Tras el pitazo final, los jugadores argentinos se fundieron en abrazos y desplegaron una bandera en el punto penal con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”. El gesto desafió de manera directa las directivas del Ministerio de Seguridad, conducido por Alejandra Monteoliva, que el día previo había advertido que no se permitiría el ingreso de dichos símbolos por considerarlos un «mensaje político». Los futbolistas, sin embargo, decidieron canalizar el sentimiento popular en el césped.
“Fue increíble lo que vivimos desde el principio. Si bien era un partido de fútbol, cuando empezamos a entrar en el Himno vivimos sensaciones especiales y el grupo lo sintió. Sabíamos que no era una victoria más; el pueblo argentino lo quería y nosotros también”, declaró Lionel Messi.
El capitán argentino, visiblemente conmovido, destacó la entrega de sus compañeros ante las exigencias físicas del certamen: “Este grupo cuando se junta y está unido siempre da un plus. Se contagia el uno al otro y saca para dar el máximo”. Con este triunfo, el astro rosarino calificó como “una locura” el hecho de disputar dos finales del mundo consecutivas.
De la desventaja a la hazaña en los minutos finales
El desarrollo del juego fue sumamente complejo para el combinado nacional. Durante la primera mitad, el planteo táctico del entrenador alemán Thomas Tuchel logró neutralizar los circuitos de juego argentinos, dejando a Messi con pocas opciones de desequilibrio. La tensión aumentó a los 10 minutos del segundo tiempo, cuando Anthony Gordon marcó el gol que puso en ventaja a Inglaterra.
Lejos de caer en la desesperación, Argentina reaccionó con carácter. Tras una pausa de hidratación donde Scaloni reordenó las piezas, el equipo se volcó por completo al ataque. El arquero inglés, Pickford, se convirtió en figura al tapar un cabezazo a quemarropa, mientras que un remate de cabeza de Alexis Mac Allister se estrelló en el palo y Nico González estuvo cerca del empate. La recompensa llegó a los 85 minutos, cuando Enzo Fernández sacó un potente remate desde afuera del área tras una asistencia de Messi para estampar el 1-1.
Con el envión anímico, la Selección fue por la gloria. En tiempo de descuento, tras un nuevo centro preciso de Messi con su pierna derecha, Lautaro Martínez conectó el balón hacia la red para sellar el 2-1 definitivo. Tras el partido, el delantero bahiense no pudo contener las lágrimas:
“Es muy fuerte de verdad. Desde la primera vez que mi viejo me compró un par de botines, siempre soñé con hacer este gol”, confesó Lautaro.
El peso de la historia y el camino a Nueva York
Este cruce revivió las páginas más intensas de la rivalidad futbolística entre ambos países. Cuarenta años después del histórico partido de México 1986, donde Diego Maradona inmortalizó la «Mano de Dios» y el «Gol del siglo», esta generación sumó un nuevo capítulo dorado. El recuerdo de la guerra de 1982, la expulsión de Antonio Rattín en 1966 —quien falleció recientemente—, la definición por penales en Francia 98 y la derrota en 2002 sobrevolaron un ambiente que terminó consagrando al equipo de Scaloni.
“Somos únicos. No es arrogancia, es corazón. Esta gente hoy nos llevó a ganar el partido, así que agradecido”, expresó el director técnico Lionel Scaloni en conferencia de prensa.
Con la clasificación asegurada, el plantel argentino ya se prepara para viajar a Nueva York, donde el próximo domingo disputará la gran final del mundo con la ilusión de revalidar el título.

