Política

Ascenso en la Justicia: el Gobierno oficializó la designación de Ana Juan, esposa del juez del caso $LIBRA

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A través de una oficialización que sacude los pasillos de los tribunales, el Gobierno nacional designó a Ana María Cristina Juan como la nueva titular del Juzgado Federal de Hurlingham. La medida genera fuertes repercusiones políticas e institucionales debido a su vínculo conyugal con Marcelo Martínez de Giorgi, el juez federal que lleva adelante la sensible causa $LIBRA, un expediente de alto impacto para la administración actual.

La designación de Juan rompe con un criterio que el propio oficialismo venía sosteniendo de manera estricta: evitar el nombramiento de magistrados en tribunales que todavía no se encuentran formalmente constituidos. Esta misma premisa había sido el argumento central para bloquear la postulación de María Verónica Michelli, cuñada del periodista de investigación Hugo Alconada Mon. Sin embargo, en el caso de la esposa de Martínez de Giorgi, el Poder Ejecutivo optó por hacer una excepción clave.

El peso de una carrera en Comodoro Py

Más allá de las lecturas políticas y las suspicacias inmediatas, en los tribunales de Retiro coinciden en que Ana Juan posee credenciales técnicas indiscutibles. Egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) hace 34 años y doctora en Derecho por la Universidad de Palermo, obtuvo el primer lugar en el orden de mérito del concurso correspondiente en el Consejo de la Magistratura. Su legajo exhibe más de tres décadas de carrera ascendente dentro de la justicia federal.

Hasta su reciente nombramiento, se desempeñaba como secretaria letrada de la Cámara Federal de Apelaciones, un puesto estratégico donde se revisan las decisiones de primera instancia de las causas de corrupción y poder más calientes del país. Quienes transitan cotidianamente el segundo piso de los tribunales de Retiro la señalan como una de las figuras más influyentes del engranaje judicial, encargada de la coordinación de audiencias y del sensible sistema de sorteo de causas.

Además, el año pasado asumió la conducción de la oficina judicial de la Cámara, un rol clave en la transición hacia el nuevo sistema penal acusatorio. Su solvencia técnica es reconocida tanto por colegas como por empleados, quienes la describen como una funcionaria de perfil «directo y eficaz».

Un juzgado por construir y el debate de género

El destino formal de Juan es el Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional de Hurlingham. Se trata de una estructura creada por ley en 2015 pero que aún no está operativa, a la espera de la habilitación de la Corte Suprema de Justicia. Frente a este vacío temporal, el argumento del Gobierno para acelerar su nombramiento es que la funcionaria será convocada por la Cámara Federal de San Martín para realizar subrogancias urgentes en las jurisdicciones de Morón y Moreno.

La postulación de Juan superó un largo y sinuoso laberinto político que atravesó tres administraciones presidenciales. Su pliego fue enviado originalmente por Mauricio Macri en 2018, retirado por Alberto Fernández en 2019, reenviado por el propio Fernández en mayo de 2023, retirado nuevamente por Javier Milei en diciembre de ese año, y finalmente remitido por la actual gestión en abril de este año para obtener el acuerdo del Senado.

Durante su defensa técnica ante la Comisión de Acuerdos de la Cámara alta, Juan hizo hincapié en las dificultades que enfrentan las mujeres para alcanzar cargos de magistratura:

«Estas capacidades que tenemos las mujeres de ser organizadas (por eso somos grandes secretarias y nos eligen siempre como secretarias dentro de la administración de justicia) y esa fuerza de trabajo que hace que volvamos a casa y sigamos trabajando, quisiera poder desarrollarlas en mi tarea como magistrada, de manera tal que formemos un juzgado eficiente, en el que se valoren las diferencias y se respeten los derechos».

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