Crisis en Flybondi: la low cost lleva cinco días sin volar por falta de combustible
La aerolínea low cost Flybondi atraviesa una profunda crisis operativa que la mantiene con sus aeronaves en tierra desde el viernes pasado. Pese a contar con dos aviones operativos, la compañía no ha podido realizar vuelos debido a problemas con el abastecimiento de combustible de aviación Jet A-1 por parte de YPF.
Fuentes del sector aeronáutico indicaron que, desde hace varios meses, Flybondi debe abonar por adelantado a YPF para asegurar la carga de combustible. Sin embargo, desde la semana pasada, la aerolínea habría cesado sus pedidos de abastecimiento. LA NACION intentó comunicarse con la empresa sin obtener respuesta, mientras que en YPF se limitaron a confirmar que la modalidad de pago anticipado es la condición actual para el suministro.
Otras petroleras como Shell y Axion señalaron que Flybondi no es cliente ni mantiene contratos de abastecimiento con ellas, lo que subraya la dependencia de la low cost respecto a YPF para sus operaciones en el país.
Vuelos cancelados y flota reducida
La situación se refleja directamente en la programación de vuelos. Según el consultor aeronáutico Carlos Vázquez, desde el viernes pasado solo un vuelo figuraba asignado a la aeronave matrícula LV-KDQ: un servicio a Jujuy programado para el lunes por la noche, que luego apareció cancelado en el sitio de Aeropuertos Argentina. La otra aeronave operativa, matrícula LV-KEF, tenía previsto un vuelo entre Ezeiza y Bariloche, que también fue cancelado.
A comienzos del mes pasado, Flybondi llegó a operar con un solo avión de una flota de 13. En ese momento, fuentes cercanas a la empresa mencionaban el objetivo de recuperar gradualmente la operación hasta alcanzar ocho aeronaves activas. No obstante, la realidad actual contrasta fuertemente con esas proyecciones.
Impacto en el personal y cambios en la dirección
La crisis también repercute en el personal de la empresa. La compañía acordó con la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (ATAF) un esquema de suspensiones rotativas, garantizando el 70% de los ingresos de los empleados. Actualmente, Flybondi contaría con alrededor de 1200 trabajadores, luego de que unos 300 aceptaran retiros voluntarios.
En la cúpula de la aerolínea, los últimos meses estuvieron marcados por varias salidas de ejecutivos. Entre ellas, se destaca la de Paz Lovisolo, quien había asumido como CEO en febrero pasado en reemplazo de Mauricio Sana. La gestión operativa habría quedado bajo la órbita de Leonel Dopazo, gerente de Operaciones.
Antecedentes y estadísticas preocupantes
Flybondi inició sus operaciones en Argentina en 2018, en el marco de la apertura del mercado aerocomercial durante la presidencia de Mauricio Macri. A mediados de 2023, la compañía cambió de control accionario, con el fondo Cartesian dejando su lugar a COC Global Enterprise, cuyo CEO es Leonardo Scatturice, empresario con vínculos con el actual gobierno de Javier Milei.
En diciembre pasado, la empresa había anunciado un ambicioso plan de expansión para los siguientes cuatro años, que incluía la incorporación de 35 aeronaves Airbus y Boeing para incrementar su flota un 230%. Sin embargo, ese mes y el siguiente estuvieron plagados de cancelaciones, en parte por demoras en la incorporación de aviones alquilados. En ese contexto, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) labró actas de infracción por suspensiones de vuelos sin aviso previo.
Las estadísticas reflejan la magnitud de los problemas operativos. Según datos de la consultora Adventus, durante el primer semestre del año, Flybondi concentró el 73,73% de todas las cancelaciones registradas en aeropuertos argentinos entre 41 compañías. En lo que va de julio, solo uno de sus diez vuelos despegó en horario, y la tasa de cancelaciones asciende al 90,57%.

