Dólar: el minorista subió $15 y los analistas anticipan más alzas moderadas en el segundo semestre
El inicio de julio encuentra al mercado cambiario argentino en un nuevo escenario. En los primeros días del mes, el dólar oficial minorista experimentó un alza de $15, alcanzando los $1515, lo que representa un incremento del 1%. Por su parte, el tipo de cambio mayorista subió de forma más moderada, hasta los $1492 (+0,7%). Con estas variaciones, ambos cotizan en sus niveles máximos nominales de los últimos diez meses.
La tendencia alcista también se reflejó en los dólares financieros: el dólar MEP sumó $7,82 (+0,5%), mientras que el contado con liquidación (CCL) avanzó $15,54 (+1%). Este movimiento se produce luego de que en junio todos los tipos de cambio registraran un incremento promedio del 5%, y el peso argentino experimentara una depreciación mensual del 4,2%, superando la inflación del período por primera vez en el año.
Especialistas consultados por LA NACION anticipan que el dólar continuará subiendo, aunque a un ritmo más moderado que el observado en junio. Para algunos, esta dinámica no responde a una presión cambiaria descontrolada, sino a una corrección necesaria tras meses de relativa estabilidad, cuya magnitud dependerá en gran medida del contexto internacional. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) proyecta una cotización promedio de $1482 para julio.
Según un informe de la consultora Puente, la depreciación del peso en junio fue impulsada principalmente por vientos de frente en el plano internacional. Entre los factores clave se destacan la fortaleza global del dólar, impulsada por la postura restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos y la posibilidad de nuevas subas de tasas de interés, así como el descenso en el valor del petróleo. Estos elementos ejercieron presión sobre las monedas de las economías emergentes.
Intervenciones del Banco Central y perspectivas
El Banco Central adaptó su estrategia a esta dinámica externa y a los menores ingresos estacionales de divisas del sector privado, desacelerando su ritmo de compra de reservas. En junio, la entidad acumuló US$1418 millones, marcando el menor ingreso mensual por esta vía desde febrero.
Andrés Reschini, titular de F2 Soluciones Financieras, sostiene que “hay chances de que siga subiendo, pero a un ritmo más lento”. Explica que las participaciones del BCRA en el mercado de futuros y bonos dollar-linked, junto con la desaceleración en la acumulación de reservas a fines de junio y principios de julio, buscan “suavizar esta tendencia”. Reschini puntualiza que estas intervenciones no reflejan momentos de estrés cambiario, sino un esfuerzo por atenuar un movimiento temporal. Sin embargo, advierte que la evolución del dólar a nivel global y de las principales monedas de la región será determinante para el ritmo de la suba local.
Una medida reciente del Gobierno fue la oficialización de un canje de deuda con el BCRA por un monto de US$2000 millones. En esta operación, la autoridad monetaria entregó sus tenencias del bono ajustable por inflación Boncer TZXD6 a cambio de dos Letras del Tesoro vinculadas al dólar (Lelink), con vencimientos en julio y agosto de 2026. Esta acción demuestra el esfuerzo del BCRA por volcar títulos de cobertura cambiaria al mercado, intentando dosificar el salto en la demanda de dólares en el mercado oficial.
El dólar por encima de la inflación y la menor liquidación del campo
Martín Polo, jefe de estrategia en Cohen Aliados Financieros, anticipa que en el segundo semestre el dólar se ubicará por encima de la inflación y las tasas de interés actuales. “Es un sano camino para recuperar la competitividad perdida en los primeros cinco meses del año, en el cual tuviste el dólar planchado con la inflación al alza”, reflexionó. Con la consolidación de la desinflación, y expectativas de que la suba de precios se ubique por debajo del 2% en los próximos meses, “da margen para que el tipo de cambio pueda subir sin tanta presión en la macroeconomía”.
Polo también señala que el BCRA empieza a comprar menos reservas porque las “bondades” de la primera parte del año —con buenos precios internacionales, altas cantidades de exportación y financiamiento empresarial— “se empezaron a secar un poquito”. La baja en las cotizaciones globales de los commodities y la menor liquidación de divisas provenientes del sector agropecuario ejercen más presión sobre el balance cambiario. A esto se suma que la actividad económica local comienza a repuntar, lo que incrementa la demanda de dólares. No obstante, Polo evalúa que la situación no es “explosiva”, dado que el Central casi cumplió su meta de reservas y, por ende, no tiene la misma urgencia de intervenir constantemente.
Desde Delphos Investment, Leonardo Chialva considera que no hay presión cambiaria, sino una corrección del tipo de cambio por “los excesos de comienzos de año que llevaron a que el dólar baje casi 10%”. Agrega que en un país con inflación y en un contexto de depreciación de monedas vecinas, es “saludable y lógico que se mueva para recuperar los niveles de comienzo de año”. La persistencia del BCRA en su racha compradora, a pesar de la suba del dólar, es una señal de ello. Chialva remarca que la velocidad del movimiento del dólar no es una cuestión de coyuntura local, sino que dependerá del contexto global.

