Reivindicación histórica: Eduardo Sosa asumió como jefe de fiscales de Santa Cruz tras 33 años de su «desplazamiento K»
Eduardo Sosa asumió este viernes como procurador general de Justicia de Santa Cruz, concretando una reivindicación que tardó 33 años. El letrado había sido removido de su cargo en 1995 por una reforma judicial impulsada por el entonces gobernador Néstor Kirchner y apoyada por diputados justicialistas, entre ellos Cristina Kirchner, ante la imposibilidad de controlarlo.
La ceremonia de jura se llevó a cabo en la sede del Tribunal Superior de Justicia y fue presidida por su titular, Gabriel Contreras Agüero. Tras asumir, Sosa expresó: “Voy a aportar lo mejor, espero estar a la altura de la circunstancia”.
La remoción de Sosa en 1995 fue un hito en la génesis del disciplinamiento del Poder Judicial que el kirchnerismo extendería a lo largo de su historia. La reforma judicial de aquel entonces desdobló el cargo de Procurador General de Justicia, dejando fuera a Sosa, quien ejercía esas funciones entre 1990 y 1995.
El camino de una larga batalla judicial
Sin lograr controlar a Sosa, el procurador representaba un obstáculo para la construcción de poder de Kirchner. El abogado llevó su causa hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que en numerosas oportunidades ordenó su reposición en el cargo. Sin embargo, el Gobierno de Santa Cruz, bajo la gestión de Kirchner y luego de Daniel Peralta, nunca acató los fallos, desobedeciendo así la máxima autoridad judicial del país.
En 2010, la Corte Suprema volvió a intimar al gobernador Peralta para que cumpliera con la disposición en un plazo de 30 días, lo cual tampoco ocurrió. Por esta desobediencia, la Justicia inició una causa contra Peralta que derivó en una condena. Actualmente, Daniel Peralta es miembro de la Legislatura de Santa Cruz, se ha alejado del kirchnerismo y su voto puede ser decisivo.
El caso se había transformado en algo personal para Kirchner, quien llegó a encabezar un acto multitudinario en el gimnasio del Boxing Club de Río Gallegos el 9 de octubre de 2010, junto a 14 gobernadores peronistas, para oponerse a la orden de la Corte Suprema. En ese evento, el entonces presidente retrucó que se promovía una intervención federal, algo que nunca ocurrió. La provincia nunca cumplió la orden judicial y el kirchnerismo mantuvo el poder provincial hasta 2023.
El gesto del nuevo gobernador y la reparación institucional
El regreso de Sosa fue impulsado por el actual gobernador Claudio Vidal, quien envió a la Legislatura un proyecto para restaurar el cargo de Procurador General de Justicia, disuelto por aquella ley de Néstor y Cristina Kirchner. Sosa, que continuó con su vida profesional como abogado privado durante estas tres décadas, mantuvo siempre un tono moderado en sus declaraciones, apostando al camino institucional a pesar de los fallos a su favor y la negativa política a reparar la injusticia.
El gobernador electo, Claudio Vidal, contactó a Sosa días antes de asumir para una reunión en la que le pidió disculpas en nombre del pasado. “Él me manifestó su voluntad de reparar las deficiencias y me pidió disculpas en nombre del cargo que iba a asumir, por el daño que me habían hecho; yo le dije que, en caso que se produjera una vacante en el cargo del que me habían expulsado, yo aceptaría para participar de esta reparación institucional”, detalló Sosa a LA Nacion.
Las disculpas y el espíritu de reparación institucional quedaron plasmados en los fundamentos del proyecto de ley. El texto sostiene que el “atropello institucional contra la figura del Procurador General, iniciado con la Ley 2404 que dispuso el cese de funciones del doctor Sosa, al desdoblar su competencia, no podía ser reparado con una mera indemnización, sino que requería el restablecimiento del orden institucional afectado”. Y agrega que “este proyecto de ley subsana el vicio de origen que causó el perjuicio al doctor Sosa y al rol institucional de la Procuración, dotando a este cargo de la autoridad y estabilidad necesarias para garantizar la independencia del Poder Judicial”.

