PyMEs ante un nuevo escenario: inversión y financiamiento, claves para la adaptación
Cada 27 de junio, el Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas subraya el rol fundamental de este sector como motor de la economía y el empleo. Sin embargo, este año la conmemoración encuentra a las PyMEs argentinas en un punto de inflexión, marcado por una serie de transformaciones normativas, la implementación de nuevas herramientas para fomentar la inversión y la impostergable necesidad de adaptarse a un entorno económico sustancialmente distinto al de los últimos años.
Si bien no se ha promulgado una reforma integral de la Ley PyME, el sector ha sido impactado por diversas medidas, especialmente aquellas vinculadas a la reforma laboral. Esta última incluyó un capítulo impositivo con modificaciones específicas y la creación de nuevos instrumentos diseñados para impulsar las inversiones productivas.
Incentivos a la inversión y financiamiento
Entre los instrumentos más destacados se encuentra el Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI). Esta herramienta está pensada para micro, pequeñas y medianas empresas que realicen inversiones productivas en el país, abarcando desde la adquisición de bienes de capital hasta el desarrollo de infraestructura y otros activos directamente relacionados con su actividad económica. El RIMI contempla inversiones en equipamiento, infraestructura tecnológica, proyectos agropecuarios, sistemas de riego, mejoras genéticas y desarrollos vinculados con la eficiencia energética, entre otros. Establece un plazo de dos años para la concreción de estas inversiones y ofrece beneficios significativos, como la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias.
Más allá de los incentivos fiscales, el acceso al financiamiento sigue siendo una de las cuestiones centrales para el desarrollo del sector. Argentina mantiene niveles de crédito inferiores a los de otros países de la región: el crédito bancario al sector privado representa apenas el 14% del Producto Bruto Interno (PBI), y una porción aún menor se destina a empresas no financieras, con las PyMEs recibiendo una participación inferior a la de las grandes compañías.
A pesar de las mejoras recientes en variables macroeconómicas como el riesgo país y las tasas de interés, la mayor morosidad registrada en el sector continúa condicionando una recuperación más acelerada del crédito. En este contexto, algunas medidas recientes buscan ampliar las alternativas de financiamiento, como la posibilidad de que empresas no exportadoras accedan a financiamiento en dólares mediante garantías otorgadas por exportadores, y la incorporación de nuevos instrumentos PyME al régimen de oferta pública con autorización automática.
Asignaturas pendientes y la transformación digital
Sin embargo, persisten asignaturas pendientes. La necesidad de establecer nuevos planes de facilidades de pago para refinanciar obligaciones vencidas y la continuidad de mecanismos que alivien la presión financiera sobre empresas afectadas por los procesos de reconversión económica son reclamos recurrentes de numerosos actores del sector.
El desafío de fondo para las PyMEs trasciende las medidas puntuales. Se encuentran ante un cambio profundo en el entorno de negocios, impulsado por una política económica orientada al equilibrio fiscal, la reducción de la inflación, una mayor estabilidad cambiaria y la apertura comercial. Este escenario exige adaptación, eficiencia y una marcada capacidad de transformación. Esto implica, en muchos casos, modernizar procesos, incorporar tecnología, renovar equipamiento y revisar modelos de gestión que fueron construidos para contextos económicos diferentes. También supone identificar oportunidades dentro de las cadenas de valor con mayores perspectivas de crecimiento, como energía, minería, agroindustria y la economía del conocimiento.
En esta línea, la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa de la Nación creó el “Programa KIT 4.0” mediante su Resolución 8/2026. Este programa busca impulsar la transformación digital de las MiPyMEs y fomentar la compra e implementación de soluciones de la industria 4.0. Otorga un beneficio proporcionado por el FONPEC (Fondo Fiduciario para la Promoción de la Economía del Conocimiento), a través de una acreditación en la cuenta tributaria ARCA del Proveedor de economía del conocimiento, de hasta el 50% del monto neto elegible de la factura. Este importe opera como medio de cancelación del saldo neto facturado y es aplicable al pago de impuestos nacionales.
Las PyMEs cuentan hoy con herramientas que pueden facilitar este proceso de adaptación: mayores posibilidades de reequipamiento, acceso a nuevos mercados y regímenes de promoción que incentivan la inversión. En este Día Internacional, frente a un escenario que presenta desafíos para el sector, también existen herramientas concretas para iniciar una etapa de transformación. La capacidad de invertir, acceder al financiamiento y adaptarse a las nuevas reglas del mercado será determinante para aprovechar las oportunidades que se presenten en los próximos años.
Silvia Tedín, Socia de Misión Pyme en SMS Buenos Aires

