Lodenhaus, la histórica tienda de abrigos de Recoleta, anuncia su cierre definitivo
Después de 36 años de trayectoria, Lodenhaus, la reconocida tienda de abrigos en el barrio de Recoleta, anunció que cerrará sus puertas de forma definitiva en julio. El local, ubicado en Libertad 1272, se especializó en la importación de sacos y tapados confeccionados con loden, un lujoso paño de lana europeo conocido por su capacidad de proteger del viento húmedo y el frío.
La fundadora, María Silvia de Eléspuru de Bellucci, inició la empresa en 1990 con la visión de traer a la Argentina productos europeos de alta calidad, bajo la premisa de que fueran “para toda la vida”. Se decidió por el tejido loden, que conocía bien por sus viajes y que aún no se comercializaba en el país, estableciendo así la histórica casa de abrigos que se convirtió en un referente.
Las razones detrás del cierre
Cecilia Bellucci, hija de la fundadora y actual directora del negocio, explicó a LA NACION que la decisión no se debe a un único factor, sino a una combinación de elementos económicos, operativos y personales. Si bien la situación económica del país influye, no es el único detonante.
“Es un poco por eso, pero no por el [Javier] Milei de hoy, sino por la situación nacional misma. Nosotros abrimos cuando el dólar estaba un peso, pero no importa el color político, la situación nunca es estable”, afirmó Bellucci.
Otro motivo clave es la estacionalidad de las ventas. La duración de la temporada de frío se ha acortado significativamente. “Antes abrías sí o sí el 1 de marzo porque ya hacía frío y seguía hasta octubre: tenías 8 o 9 meses de venta. Hoy vendés 5 meses y hay que subsistir todo el año”, detalló Bellucci, señalando la dificultad de mantener un negocio con un ciclo de ventas tan reducido.
Finalmente, un factor personal fue determinante. La falta de interés de las nuevas generaciones de la familia en continuar con el legado de Lodenhaus llevó a la decisión de no forzar la continuidad. “A ninguno de mis hijos les interesa, a mis sobrinos tampoco. ¿Ponerme a traer gente de afuera para seguir? Es un esfuerzo muy grande”, reflexionó Bellucci, quien también es arquitecta y está por recibirse de psicóloga, indicando que el negocio, aunque le gusta, ya no es su prioridad principal.
La historia de un paño “para toda la vida”
El tejido loden, originario de monjes en Tirol y las Dolomitas, se popularizó en el siglo XIX por su notable capacidad impermeabilizante. Proviene de ovejas alpinas y se confecciona mediante un proceso de tejido suelto seguido de lavado con agua jabonosa, calor, humedad y presión, resultando en una tela gruesa y rígida. Lodenhaus fue pionera en importar este material a la Argentina hace más de tres décadas.
Los abrigos de Lodenhaus se distinguen por su diseño clásico: más largos o cortos, en colores variados o los tradicionales negro y verde, con un pliegue en la espalda y una hilera vertical de botones. Su textura afelpada y suave al tacto, junto con un forro interno, los hizo un símbolo de calidad y estilo.
La idea de un local a la calle surgió de forma inesperada. En sus inicios, María Silvia de Eléspuru de Bellucci intentó vender a otras marcas, pero al no conseguirlo, contactó a la embajada de Austria y decidió importar por su cuenta. “Cuando llegó el pedido se vendieron todos el mismo día y teníamos lista de espera. Ahí ella dijo: ‘Abramos un local’”, recordó Cecilia Bellucci.
A lo largo de los años, Lodenhaus experimentó períodos de gran éxito, llegando a tener locales en Belgrano, Martínez, San Isidro, Unicenter, Galerías Pacífico, y también en Chile y Uruguay. Sin embargo, las fluctuaciones económicas del país, como el cepo cambiario entre 2011 y 2015, llevaron a una reducción progresiva, hasta quedarse con una única sede. Hace siete años se mudaron a su ubicación actual en Libertad 1272, entre Arenales y Juncal.
Un cierre postergado y el cambio en el consumo
El anuncio de cierre no es del todo nuevo. En mayo de 2023, la tienda ya había comunicado que sería su “última temporada”, pero decidieron extenderse casi un año más. “La idea era cerrar el año pasado, pero cuando lo quisimos hacer fue demasiado rápido. Era tratar de cerrar algo de tanto tiempo, ¿por qué hacerlo de un día para el otro? Estamos todas transitando el duelo”, explicó Cecilia Bellucci. La fecha límite final se impuso por el vencimiento del contrato de alquiler el 31 de julio.
El contexto de caída de ventas en la industria textil y la dificultad para competir con productos importados de menor precio también influyen. Bellucci reconoce que sus abrigos son “algo que tiene un valor, que se puede pagar o no. No son para todo el mundo”.
Con el tiempo, también cambió el hábito de uso de los clientes. “Antes el loden te distinguía: el que lo tenía estaba dentro de cierto target. Se usaba a la noche, para ir al teatro. Después apareció lo que yo le digo el loden ‘para cubrir la calza de lycra’ y forma parte de la vida cotidiana”, comentó Bellucci. Aunque el público no cambió, sí lo hizo la forma de usar la prenda, adaptándose a un estilo más informal. Los percheros de Lodenhaus exhiben los últimos artículos disponibles, que esperan agotar antes de la despedida definitiva.

