Interna peronista: Máximo Kirchner arma un proyecto para 2027 y desafía a Axel Kicillof
El kirchnerismo se prepara para la contienda presidencial de 2027 con un plan ambicioso: postular un candidato propio que compita con el actual gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Esta estrategia emerge en paralelo a la campaña “Cristina libre”, que tendrá un nuevo capítulo este sábado en el Parque Lezama, con Máximo Kirchner como orador principal.
Fuentes partidarias consultadas por LA NACION revelan que la falta de diálogo con Kicillof ha llevado al kirchnerismo a anticipar un escenario de confrontación interna el próximo año. Este proceso podría materializarse de dos maneras: a través de unas PASO “ordenadas” que eviten la fragmentación del peronismo, o mediante una ruptura que los lleve a competir con listas separadas.
Ambas opciones conllevan riesgos significativos para la principal fuerza opositora al gobierno de Javier Milei. Una PASO conflictiva podría replicar el fracaso de Juntos por el Cambio en 2023, con la recordada disputa entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Por otro lado, la presentación de listas separadas podría diluir las chances del peronismo de llegar a un balotaje en 2027.
A pesar de los peligros, en el entorno de Cristina Kirchner no descartan la posibilidad de un escenario fragmentado similar al de 2003, cuando el peronismo compitió con tres candidatos (Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá) y, pese a ello, logró llevar a Kirchner a la Casa Rosada. La decisión final, sin embargo, recae en la expresidenta.
Máximo Kirchner, al frente de la reorganización
«Por ahí está esperando para hacer un movimiento como el del 19», deslizan fuentes cercanas a Cristina Kirchner, en referencia a la sorpresiva designación de Alberto Fernández como candidato presidencial en 2019. Mientras tanto, Máximo Kirchner asume el rol de mantener viva la estructura política ante la “ausencia forzada” de su madre.
Desde que Kicillof lo desbancó de la jefatura del PJ bonaerense, el líder de La Cámpora ha intensificado sus viajes al interior del país. Realizó visitas a Santa Fe, en la zona núcleo agropecuaria, y recientemente a Paraná, Entre Ríos, acompañado por la diputada Blanca Osuna. En esta última ocasión, esbozó un giro discursivo al afirmar: «Es necesario construir justicia fiscal para que haya equilibrio social».
El plan de viajes de Máximo Kirchner continuará, con la previsión de visitar otras seis provincias, a razón de una por mes, según anticiparon fuentes de su confianza. «La idea es proponer internamente algo para el año que viene. Y ver cómo reacciona la gente a los estímulos», sostienen, buscando auscultar el sentimiento de la militancia.
Tensión y condiciones para un posible acuerdo
En el kirchnerismo, reconocen que muchos simpatizantes peronistas no comprenden el distanciamiento con Kicillof, dada su histórica afinidad ideológica. Sin embargo, también saben que el gobernador no puede romper con el kirchnerismo sin perder una porción significativa de su apoyo en las encuestas. La imposibilidad de Cristina Kirchner de ser candidata por la condena en la causa Vialidad elimina una “carta de amenaza”, obligando a buscar un diálogo con Kicillof para definir los términos de un acuerdo.
La primera condición que le imponen es su adhesión a la campaña “Cristina libre”, algo que Kicillof parece dispuesto a aceptar. De hecho, el PJ bonaerense, ahora bajo su comando, anunció que marchará al Parque Lezama para participar del acto. También habrá una columna del axelista Movimiento Derecho al Futuro (MdF), aunque es improbable que el propio gobernador esté presente.
«Por ahí está esperando para hacer un movimiento como el del 19»
Más allá de la situación judicial, en los círculos peronistas circulan las condiciones que Cristina Kirchner podría establecer para apoyar una eventual candidatura presidencial de Kicillof. El primer punto es la deuda externa: la expresidenta y Máximo Kirchner rechazan que un futuro gobierno peronista actúe como lo hicieron Alberto Fernández y Martín Guzmán con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El segundo punto es el impulso de una «reforma institucional» que incluya el juicio político a los tres integrantes de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, quienes confirmaron la condena de Cristina en el caso Vialidad. El tercer punto es la derogación del Régimen de Grandes Inversiones (RIGI) impulsado por el gobierno de Milei.
Mientras tanto, las rencillas internas continúan. La legisladora porteña Berenice Iañez, militante del MdF axelista, generó polémica al pedir que Cristina Kirchner deje de «hinchar las bolas» con sus reparos a Kicillof y al tomar distancia del «balcón shakesperiano de San José 1111». Estas declaraciones dolieron en el kirchnerismo, especialmente por los vínculos de Iañez con Madres de Plaza de Mayo, una agrupación con la que el kirchnerismo mantiene una afinidad histórica, pero que ha adoptado posiciones más cercanas a Kicillof. En medio de esta puja, Cristina Kirchner cumplió esta semana un año en prisión domiciliaria, y el dilema de la sucesión sigue abierto.

