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Deuda soberana: qué necesita Argentina para seguir mejorando su calificación de riesgo

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Argentina experimentó una mejora oficial en su calificación de deuda soberana, pasando de CCC+ a B-. Este cambio, otorgado por dos de las tres calificadoras de riesgo más importantes del mundo, Fitch Ratings y S&P Global Ratings, abre la puerta a la llegada de fondos institucionales del exterior interesados en invertir en bonos de deuda local. Sin embargo, los desafíos para escalar aún más en las categorías de riesgo se presentan complejos.

La decisión de Fitch en mayo fue seguida por S&P Global Ratings, reforzando una nueva percepción sobre la economía argentina. Detrás de esta mejora se conjugan varios factores, entre ellos el superávit fiscal, la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central, el levantamiento de gran parte del cepo cambiario y la habilidad del Gobierno para conseguir financiamiento sin depender aún de los mercados internacionales.

Las reservas, el factor clave y la advertencia de Fitch

Todd Martinez, senior director y co-head sovereign group Latam de Fitch Ratings, expuso en Buenos Aires que el factor más determinante para la calificación argentina es la relación entre las reservas y su cobertura. “El fundamento que más pesa sobre la calificación de la Argentina son las reservas y su cobertura. La Argentina es el que menos reservas disponibles tiene medidas en porcentaje del PBI. No solo son bajas las reservas, sino que son bajas en comparación con la muralla de vencimientos que tiene en los años que vienen”, afirmó Martinez.

El analista de Fitch reconoció que el Banco Central (BCRA) ya superó la meta de acumular más de US$10.000 millones en reservas internacionales, un objetivo fijado a finales del año pasado que fue crucial para la reciente mejora. No obstante, advirtió: “Pero para pensar en una próxima categoría, no solamente queremos ver al Gobierno sacando conejos de la galera”, enfatizando la urgencia de acumular reservas brutas y netas de manera sostenida, evitando que cada dólar que ingresa se destine inmediatamente al pago de deuda.

Martinez destacó la decisión de Argentina de no emitir deuda en mercados internacionales, a diferencia de países como Ecuador y Bolivia, que lo hicieron con tasas del 9% en dólares. A pesar de esto, valoró la proactividad del equipo económico en identificar otras fuentes de financiamiento a largo plazo. De cara a 2027, el analista no dudó en que “van a venir los dólares para pagar” los compromisos pendientes, aunque el uso de reservas ante un shock, si bien posible, no sería un escenario optimista para la calificadora.

Volatilidad y el “riesgo kuka”

Una preocupación central para Fitch es la volatilidad que caracteriza a las calificaciones en el nivel B-. “La mala noticia es que todos los países que tuvieron una suba de calificación a B- cayeron nuevamente. No lo vemos como un error nuestro, hay mucha volatilidad en las calificaciones a este nivel. A la Argentina le pasó dos veces, a Ecuador tres. Suelen durar tres años en la categoría B antes de ir más abajo, mientras que otros se estancaron”, explicó Martinez. Actualmente, Argentina comparte esta calificación con naciones como Angola, Ecuador, El Salvador, Ghana, Moldavia, Pakistán, Túnez y Zambia.

Para una mejora futura, los “gatillos” incluyen las cuentas externas, la estabilidad macroeconómica, la fortaleza de la economía y, de manera primordial, la acumulación de reservas. La meta prudencial sería alcanzar el 15% del PBI en reservas, lo que implicaría sumar US$62.000 millones. “Para subir a categoría BB queremos dejar de contar los mangos, tenemos que dejar de tener dudas de dónde van a venir los dólares”, sentenció.

Finalmente, Martinez hizo una particular referencia al “riesgo político, el riesgo ‘kuka’”, mencionando entre risas la frase del ministro de Economía, Luis Caputo. Subrayó que, a diferencia de otros países con elecciones relevantes, en Argentina el contexto político genera un nerviosismo particular. Para una calificación aún mejor, no solo se requeriría la aprobación del actual presidente Javier Milei, sino “varios ciclos electorales y que haya un consenso sobre el rumbo básico del país”.

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