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Fenómeno ricotero: la pizzería “Redonditos” se convirtió en epicentro del adiós al Indio Solari

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Los hermanos Fernando, de 41 años; Darío, de 38; y Leonardo Rodríguez, de 29, oriundos de Villa Domínico, Avellaneda, tuvieron una idea en febrero de 2020: crear una pizzería que reflejara su amor por la música de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Seis años después, esa decisión los colocó en el centro de un fenómeno inesperado tras el fallecimiento de Carlos Alberto Solari, conocido como El Indio.

“Ni en la mejor película de nuestras vidas nos hubiéramos imaginado esto”, describe Leonardo la situación que la familia vive desde el viernes, intensificada el sábado cuando se confirmó que el velatorio del ícono del rock se realizaría a pocos metros de su pizzería.

De “No lo soñé” a “Pizza Redonditos”: el nombre que eligió la gente

El local, que originalmente abrió sus puertas en la esquina de Salvador Soreda y Washington, debutó bajo el nombre de “No lo soñé”, en alusión al estribillo de Jijiji. Sin embargo, la identidad del negocio fue moldeada por sus clientes. “Toda la gente nos decía: ‘Eh, Los Redonditos, Los Redonditos’. Y ahí nació ‘Pizza Redonditos’. Es decir, nosotros no cambiamos el nombre del negocio; fue la gente”, explica Fernando.

Cinco años después, los hermanos abrieron su primera sucursal en la intersección de la avenida Mitre y Darwin, a metros del Polideportivo José María Gatica. Este domingo, miles de personas se congregaron en ese mismo lugar para despedir al Indio Solari, generando una afluencia masiva frente a su local. “Esto no tiene explicación”, confiesa Leonardo, con la voz quebrada. “Parece hecho a propósito. Pero también es una bendición. Hoy van a ver nuestra pizzería más de un millón de personas”.

La organización del evento y el apoyo “ricotero”

Pese a la tristeza por la partida del músico, Fernando destaca la organización de la despedida. “A pesar de la tristeza, la despedida del Indio fue increíble. Estuvo muy bien organizada. La gente no hizo disturbios y estuvo muy respetuosa”. En la misma línea, su hermano menor agrega: “Estamos todos en la misma: llorando, cantando. De alguna manera estamos haciendo lo que el Indio quería, que celebremos su paso por este mundo”.

El entendimiento entre los hermanos es tal que, mientras Fernando y Leonardo comparten sus sensaciones con LA NACION, Darío toma la batuta en la pizzería. Un dato de color que aporta el menor del trío es que Fernando es el único que lleva al Indio tatuado en la piel.

Ante la magnitud del evento, los hermanos se prepararon con antelación. “Lo primero que hicimos fue llamar a nuestros proveedores. ¡Que los sábados jamás te atienden! Pero les pedimos por favor y nos vendieron. Estamos agradecidos. Verdaderamente se pusieron la 10”, relata Fernando. Leonardo agrega que, al convocar a sus empleados vía WhatsApp para el domingo, “vinieron todos. Ojo: la mayoría sin dormir”. Los propios hermanos confirman: “No pegamos un ojo desde el viernes”.

El contacto con la banda y los sueños “ricoteros”

Aunque ningún miembro de la familia del músico se contactó con la pizzería, sí lo hicieron “los chicos de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”, la última banda que lideró el Indio, según cuenta Leonardo.

Al ejercitar la imaginación, Leonardo aventura qué pediría el Indio si hubiera visitado su local: “Si el Indio hubiera venido, se hubiese pedido una fugazzeta y un whiskiecito”. Por su parte, Fernando comparte su máximo sueño: “Que algún día venga a comer el Flaco Skay [Beilinson, exguitarrista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota]”.

Cuando LA NACION preguntó cuándo cerrarían el local, Fernando respondió con el espíritu que los caracteriza: “Cuando se vaya el último ricotero del Polideportivo”.

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