Política

Tensión en el Gobierno: el caso Adorni desata un ultimátum presidencial

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La escenificación de apoyo a Manuel Adorni, jefe de Gabinete, se repite con ministros, reuniones de la “mesa política” y fotos junto al Presidente. Sin embargo, en el circuito oficialista, la situación ya no es la misma. Las primeras alertas surgieron por el registro negativo del caso en las encuestas y relevamientos de redes sociales, a lo que se sumaron trascendidos de malestar doméstico. Frente a este escenario, Javier Milei busca disciplinar a su frente interno para sostener el cerrado respaldo al funcionario, un síntoma de un daño que se extiende dentro del Gobierno.

El Presidente ordenó cerrar la semana con una nueva reunión de gabinete, con una advertencia previa para evitar que se transformara en una sesión de catarsis o reclamos al jefe de Gabinete. Milei completó el gesto con su presencia y una andanada para reafirmar su posición frente al malestar y los cálculos sobre costos políticos y empresariales.

“No lo voy a ejecutar por una elección”

, habría dicho Milei, una frase que no dejaría margen para la diferenciación de funcionarios ante los micrófonos.

Este mensaje presidencial no parece estar dirigido al común de la gente, ni a su franja de acompañantes o al núcleo duro, tampoco es decisivo para las batallas en redes sociales que no han sido favorables al oficialismo. El viaje a Nueva York, que en su momento parecía un tema en sí mismo, terminó siendo el primer capítulo de una larga serie de complicaciones que llevan ya dos meses.

Ultimátum presidencial y el reclamo de Bullrich

Los dichos de Milei tomaron otra dimensión con el correr de los días. La novedad de esta semana fue el énfasis presidencial en una entrevista para destacar su condición de máxima instancia en la toma de decisiones y añadir que “el que no acata, se tiene que ir”. Un recordatorio básico pero significativo para la primera línea del Gobierno, en un contexto expuesto crudamente por el reclamo de Patricia Bullrich a Adorni para que aclare de una vez por todas su situación patrimonial. La implicancia es clara: si no pudiera hacerlo, debería dejar el cargo para evitar mayores costos a Olivos.

La velocidad de los hechos desarmó incluso la cauta expectativa generada en las filas oficialistas por la presentación de Adorni en Diputados. La declaración del contratista que manejó los arreglos en la casa del country de Exaltación de la Cruz provocó un sacudón. Abundaron de inmediato los trascendidos desde despachos oficiales y oficinas del Congreso señalando la necesidad de un corte claro del tema, un mensaje a Adorni con previsible eco en Olivos. Karina Milei se movió en esas horas para evitar una expansión crítica del tema, antes del reclamo de Bullrich y la inmediata respuesta presidencial.

Conferencia de prensa forzada y el impacto legislativo

La gravedad del momento se expone en la tensión que se deja trascender por la falta de respuesta de Adorni, ya sea la justificación de sus cuentas o su paso al costado. Esto se convierte en una señal inquietante sobre la gestión, que parece relegada o subordinada por el objetivo presidencial de sostener a su funcionario.

El último ejemplo notable fue la conferencia de prensa a cargo de Adorni, Luis Caputo y Alejandra Monteoliva, con limitación de preguntas a los “temas de agenda”, es decir, nada sobre el caso del jefe de Gabinete. A pesar de ello, hubo preguntas incómodas e ineludibles. El ministro de Economía anticipó parcialmente el nuevo RIGI y su colega de Seguridad habló de un operativo contra el narcotráfico en Santa Fe. El resultado fue que el tema Adorni relegó casi por completo los anuncios que formalmente motivaron la convocatoria a la prensa, poniendo nuevamente en evidencia la falta de respuesta del Gobierno sobre las cuentas del funcionario y la ineficacia de esta nueva puesta en escena de acompañamiento.

Si antes los gestos públicos de apoyo no resultaban espontáneos, ahora asoman forzados. La reunión de Gabinete encabezada por Milei durante media hora coronó su mensaje en el frente doméstico, agregando otro ingrediente al objetivo de recuperar iniciativa política: no solo se trataría de modificar el temario público, sino también de aliviar las tensiones internas.

Mientras el oficialismo negocia en el Congreso para encaminar proyectos, la oposición retomó la idea de motorizar una sesión con foco en Adorni. El pedido de sesión está anotado para el próximo jueves, aunque existen dudas sobre la posibilidad de asegurar quórum. El Gobierno negocia con jefes provinciales por otros temas en un cuadro de caída de recursos, y los socios y aliados de La Libertad Avanza no se desmarcarían en este tema. El punto es si acompañarán proyectos más complicados como la reforma electoral.

En Diputados, los negociadores oficialistas transmitieron su intención de sesionar recién el miércoles 20, para votar la postergada Ley Hojarasca y otras iniciativas. En el Senado, La Libertad Avanza y aliados acordaron avanzar el jueves próximo con una agenda breve, que encabeza el proyecto sobre propiedad privada, ya recortado. El clima, como viene ocurriendo, dependerá también del factor Adorni.

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