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Dolor «ricotero»: miles despidieron al Indio Solari en una emotiva «misa» en Plaza de Mayo

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Miles de seguidores del Indio Solari, líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, se congregaron este jueves en Plaza de Mayo para participar de una «misa ricotera» espontánea. La convocatoria, que circuló tras conocerse la noticia de la muerte del músico, transformó el emblemático espacio en un epicentro de emoción y recuerdo.

Aunque la cita oficial era a las 18, desde el mediodía la plaza comenzó a recibir a los primeros fanáticos, que llegaron con pósters, banderas y la emoción a flor de piel. Entre ellos, Carolina Polo, de 46 años y oriunda de San Andrés, fue una de las primeras en arribar. «No podía estar en mi casa. Sentí la necesidad de estar con gente que siente por el Indio lo mismo que siento yo», expresó, con los ojos húmedos y un cartel del Indio en sus manos. «Es como un compañero de vida, una persona que con su música y su arte me ayudó a crecer y a salir de un montón de situaciones. Lo siento como una gran pérdida», añadió.

Polo conoció la música de los Redondos en 1993, a través de un novio, y el amor por la banda se consolidó al verlos en vivo en Racing en 1998. «Para mí es el genio más grande que nos dio el país a nivel musical», afirmó, mientras a su alrededor comenzaban a sonar los primeros acordes de una banda tributo que animaba la espera.

Un legado que trasciende generaciones

El impacto del Indio Solari se evidenció en la diversidad de edades de los presentes. Jóvenes que nunca lo vieron en vivo se mezclaron con aquellos que lo siguieron desde los inicios. «Desde chiquito, cualquier momento de mi vida que recuerde va a tener las canciones de él, la vida de él, Los Redondos o Los Fundamentalistas. Es parte de mi relación con la vida, con mi vieja y mi viejo. Es como si se hubiera muerto un familiar mío», compartió Joaquín Fernández, de 22 años, llegado desde Villa Lugano.

Fernández destacó la capacidad del Indio para conectar con diferentes estratos sociales y culturales. «Es una persona que sintetiza en su obra y en su música un montón de cosas que sentimos los argentinos. Lo sienten tanto los pobres como los ricos, todo el mundo. Era una persona que leía a Bukowski y a otros escritores muy conocidos, y transmitió todo eso a los cartoneros, a la gente como nosotros», reflexionó.

El altar y el recuerdo de Olavarría

En el centro de la congregación, se erigió un «altar ricotero» sobre un mantel blanco. La frase «Indio, nunca supe de alguien como vos» enmarcaba fotografías en blanco y negro del músico. Dos cruces de madera pintadas a mano, una con la figura de Jesús y otra con una figura humana de brazos abiertos decorada con símbolos como los pañuelos de las Abuelas de Plaza de Mayo, la bandera de Palestina y una golondrina, completaban el emotivo homenaje.

Para las 16:30, cientos de personas ya se habían reunido frente a una Casa Rosada custodiada por un cordón policial. A pesar de un breve disturbio inicial, el clima general era de calma y compañerismo. «Marcó muchísimas generaciones, y no solamente con sus canciones. Es muy importante estar hoy acá. Más allá de las diferencias políticas o de cualquier otro tipo, hoy estamos todos juntos para recordar y celebrar los momentos que nos dejó», explicó Tobías Mesa, de 25 años, quien, como muchos de su generación, nunca tuvo la oportunidad de ver al Indio en vivo.

La última presentación del Indio Solari en vivo fue en Olavarría el 11 de marzo de 2017, un año después de que revelara públicamente su diagnóstico de Parkinson. Aquel concierto multitudinario congregó a 200.000 personas y culminó con la trágica muerte de dos asistentes, un hecho que marcó un punto de inflexión en la historia de los recitales del músico.

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