Crisis en la lechería: crece la producción y exportación, pero los tambos operan a pérdida
La lechería argentina atraviesa un complejo escenario que combina un crecimiento sostenido en la producción y las exportaciones con una preocupante caída en la rentabilidad de los tambos. Este fenómeno, que afecta directamente a los productores, se manifiesta en números cada vez más negativos, a pesar del dinamismo general del sector.
Uno de los indicadores más alarmantes es el retroceso del precio pagado al productor. Ajustado por inflación, este valor experimentó una caída del 19% interanual durante el primer trimestre del año. Esta disminución impacta de lleno en la economía de los tamberos, que ven licuados sus ingresos en un contexto de costos crecientes.
Factores detrás de la delicada situación
La compleja situación de la actividad lechera se explica por una combinación de factores interrelacionados que presionan sobre la viabilidad de los tambos. La rentabilidad negativa se ha convertido en una constante para muchos productores, quienes luchan por cubrir sus costos de producción frente a precios que no acompañan la inflación ni los gastos operativos.
A esto se suma una notoria caída en la participación del tambero en el precio final de los lácteos. Esto significa que, si bien el consumidor paga un determinado valor por los productos en góndola, una porción cada vez menor de ese monto llega efectivamente a quien produce la materia prima. Esta asimetría en la cadena de valor agrava la presión sobre los ingresos de los productores.
Finalmente, el mayor endeudamiento emerge como una consecuencia directa de los puntos anteriores. Ante la falta de rentabilidad y la insuficiente participación en el precio final, muchos tambos se ven obligados a recurrir a financiamiento externo para sostener su operatoria, lo que a su vez genera un ciclo de mayores costos financieros y una presión adicional sobre sus ya ajustadas finanzas.
Este panorama, donde la macroeconomía y la estructura de costos de la cadena impactan fuertemente en el eslabón primario, plantea desafíos significativos para la sostenibilidad de la producción lechera nacional, a pesar de sus logros en volumen y presencia en mercados externos.

