Los Pumas: la furia de Felipe Contepomi y el complejo rompecabezas para rearmar el plantel
El cierre del primer tramo del Nations Championship dejó un saldo marcadamente negativo para Los Pumas en Santiago del Estero. Más allá de las polémicas arbitrales en la ajustada derrota ante Inglaterra, el ciclo conducido por Felipe Contepomi atraviesa su momento más delicado desde su inicio hace dos años, marcado por el retroceso en el funcionamiento colectivo, la fragilidad defensiva y un inminente recambio obligado de nombres de cara a los compromisos de agosto y septiembre.
Tensión en conferencia y autocrítica esquiva
El fastidio del entrenador nacional quedó expuesto tras la caída 31-24 ante el seleccionado inglés en el Estadio Único Madre de Ciudades. Visiblemente molesto por el ruido de los festejos británicos que se filtraban en la sala de prensa y la controvertida decisión del TMO, a cargo de Brett Cronan, de no otorgar un try-penal por un tackle alto de Noah Calouri sobre Bautista Delguy, Contepomi interrumpió la rueda de prensa a los cuatro minutos de haber comenzado. “Esto es una falta de respeto. Is a lack of respect”, sentenció antes de retirarse.
Previamente, al ser consultado por la prensa inglesa sobre el fallo arbitral que privó al equipo del empate, el “Mellizo” optó por la cautela para evitar sanciones de World Rugby, tal como le ocurrió recientemente a Gonzalo Quesada con el seleccionado de Italia.
“¿Importa? No puedo cambiar la decisión. Hay que aceptarla, incluso si me gusta o no. ¿Qué cambia? No está en mi control, es una decisión y es lo que es”
Además, el entrenador minimizó que el resultado se deba exclusivamente a esa jugada límite sobre el final: “Muchos se enfocan en la última acción del partido, pero para nosotros el partido no se gana o se pierde ahí. Tenemos muchas cosas que corregir y mejorar”, explicó, postergando un análisis más profundo para cuando baje la temperatura del encuentro.
Déficits colectivos en un balance preocupante
El rendimiento de Los Pumas en la ventana de julio encendió alarmas en el cuerpo técnico. A pesar del triunfo ante Gales (35-21) y de haber batallado ante Escocia (derrota 47-38) e Inglaterra, el volumen de juego experimentó un retroceso. La defensa fue el punto más crítico: el equipo registró apenas un 80% de efectividad en tackles y recibió 15 tries en tres partidos, evidenciando graves desajustes en el reposicionamiento. A esto se suman las persistentes dificultades en las formaciones fijas como el scrum y el maul, áreas bajo la tutela de Andrés Bordoy que no logran consolidarse ante las ausencias de nombres clave como Thomas Gallo, Joel Sclavi y Pedro Rubiolo.
El complejo rompecabezas para agosto
El panorama se complejiza aún más de cara al resto del año. En un 2026 atípico en el que no se disputará el tradicional Rugby Championship, Argentina afrontará tres amistosos de alta exigencia: recibirá a Sudáfrica el 8 de agosto en Buenos Aires, y a Australia el 29 de agosto en Jujuy y el 5 de septiembre en Mendoza. Al no tratarse de una ventana oficial de World Rugby, Contepomi debió negociar la cesión de futbolistas con los clubes del Top 14 de Francia. Como resultado, figuras determinantes como Tomás Albornoz (Toulon), el capitán Julián Montoya y Gonzalo García (ambos en Pau), y Joaquín Oviedo (Perpignan) regresarán a Europa y no estarán disponibles.
Ante este escenario de bajas que podría incluir también a Marcos Kremer, Justo Piccardo, Matías Alemanno y Santiago Chocobares, el seleccionado nacional deberá reconfigurar su estructura. Con la lesión del hooker Bautista Bernasconi, se confirmó la continuidad de Ignacio Ruiz en el plantel. El equipo definitivo para los duelos de agosto estará compuesto mayoritariamente por jugadores de la Premiership inglesa, el medio local y algunos nombres que actúan en Francia bajo acuerdos específicos. En este contexto de transición, Tobías Wade aparece como una de las posibles novedades de la convocatoria, mientras que el experimentado tercera línea Pablo Matera se perfila para asumir la capitanía en reemplazo de Montoya.

