Inversiones y debate: el Ieral advierte que el Súper RIGI de Milei suma distorsiones a la economía
El Gobierno de Javier Milei redobla su apuesta macroeconómica a través de regímenes de incentivos como el RIGI, el RIMI y el nuevo Súper RIGI para atraer inversiones externas. Sin embargo, detrás de las promesas de desembolsos millonarios, economistas y centros de estudio advierten sobre los riesgos de consolidar un esquema de beneficios extraordinarios sin exigir contraprestaciones claras, lo que podría profundizar las asimetrías de la economía argentina.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) garantiza estabilidad fiscal por 30 años, reducción de impuestos y libre acceso a divisas para sectores como la minería y la energía. Ante los reclamos de los sectores productivos más chicos, el oficialismo sumó el RIMI (para pymes y el agro) y ahora impulsa el Súper RIGI, que ya cuenta con media sanción de Diputados y apunta a megaproyectos tecnológicos y de inteligencia artificial. No obstante, especialistas advierten que estos parches regulatorios no reemplazan las reformas de fondo que el país necesita.
La advertencia del Ieral y el debate por la excepcionalidad
En el marco de su Programa de Asistencia al Poder Legislativo, el Ieral de la Fundación Mediterránea calificó al Súper RIGI como «otra isla en el océano de distorsiones». Desde el think tank señalan que, si bien la inversión es urgente para el crecimiento, el camino no debería ser la creación de regímenes de excepción cada vez más generosos, sino reformas generales que mejoren la competitividad global del país.
El presidente del Ieral, Osvaldo Giordano, manifestó su preocupación por la posibilidad de que estos beneficios temporales terminen consolidándose en el tiempo:
La preocupación es que la excepcionalidad se consolide como permanente. Si pasa eso, buena parte de la discusión pierde sentido. La esencia es mejorar la institucionalidad, a estos regímenes no hay que pedirles más de lo que pueden dar. El ruido es que, en vez de ampliarse el RIGI, aparezca un Súper RIGI.
Por el contrario, Dante Sica, exministro de Producción y socio de Abeceb, defendió la medida como un acelerador necesario ante el pésimo historial de inestabilidad y violación de contratos que arrastra la Argentina. Según Sica, los beneficios fiscales equiparan la cancha con competidores regionales como Chile y Perú, y representan un adelanto hacia una economía desregulada basada en la inversión y las exportaciones.
Falta de controles y el reclamo de las pymes
Desde otra óptica, el economista Diego Coatz, titular de la consultora I+D, cuestionó con dureza el diseño del Súper RIGI al señalar que otorga demasiados beneficios a cambio de escasas condicionalidades. Coatz advirtió que el Gobierno se olvida de la cadena de valor local y reclamó un «Súper RIGI para proveedores» que proteja a las pymes industriales, las cuales aportan el 27% de la recaudación fiscal pero hoy enfrentan una altísima carga impositiva y severas dificultades para sostener el empleo.
Asimismo, Guido Zack, director de Economía de Fundar, alertó sobre la laxitud de los requisitos de inversión efectiva del RIGI, que permite a las empresas asegurar beneficios con solo comprometer un desembolso inicial mínimo del 40% de la base de 200 millones de dólares:
La diferencia responde a que permite comprometer grandes montos sin exigir cronogramas exigentes de inversión efectiva. El mínimo para entrar es 40% de los US$ 200 millones de base, con lo que las empresas ingresan para asegurarse reducción y estabilidad y acceso a dólares.
Zack también criticó la inclusión tardía del upstream de Vaca Muerta en el régimen, una actividad que ya era altamente rentable y que, según su análisis, habría recibido inversiones de todos modos, lo que implica una innecesaria resignación de recursos tributarios para el Estado nacional.
Proyecciones y el mapa de los desembolsos
A pesar de las críticas cruzadas, los números oficiales demuestran la enorme expectativa del sector privado. Según datos de la Secretaría de Energía y el Ministerio de Economía, los anuncios de inversión bajo el RIGI ya alcanzan los US$ 141.000 millones, con la promesa de generar unos 200.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Sin embargo, hasta el momento solo se encuentran en ejecución efectiva unos US$ 800 millones.
Un relevamiento geográfico de Abeceb sobre 40 proyectos estimados en US$ 100.000 millones destaca que el grueso de las inversiones se concentrará en las provincias de Neuquén y San Juan, impulsadas por Vaca Muerta, el cobre y el litio, seguidas por Salta, Catamarca y Río Negro. De acuerdo con este informe, el pico de desembolsos aprobados se registrará en 2025 con US$ 8.448 millones, concentrando el período 2024-2028 el 61% del total proyectado.

