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Selección argentina: las claves históricas de la reconstrucción que consagró a la mejor generación de todos los tiempos

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El presente de la Selección Argentina en el Mundial 2026 y su búsqueda de un bicampeonato histórico —un hito que no se registra a nivel global desde el Brasil de Pelé en 1962— no representa un milagro aislado. Por el contrario, es la consecuencia directa de un proceso de casi cincuenta años de evolución, caídas dolorosas, debates conceptuales y reconstrucciones institucionales. Tras la histórica victoria ante Inglaterra en las semifinales de la Copa del Mundo, el conjunto nacional ratifica su estatus de leyenda y se proyecta, con argumentos estadísticos e históricos, como el mejor equipo de todos los tiempos.

Para comprender la magnitud de este ciclo dorado, es indispensable retroceder a las décadas de frustración que precedieron a la gloria. Entre la primera final mundialista perdida en 1930 y la consagración en el Monumental en 1978 transcurrieron 48 años marcados por la desorganización, el recordado «desastre de Suecia» con el 1-6 ante Checoslovaquia en 1958 y la dolorosa eliminación del Mundial de México 1970 a manos de Perú en la Bombonera. El quiebre definitivo llegó a fines de 1974 con la designación de César Luis Menotti. El «Flaco» convenció a la dirigencia de la necesidad de estructurar un proyecto serio, llegando a armar cinco selecciones distintas en 1975 para buscar talentos en cada rincón del país y fundar el sentido de pertenencia que hoy define a la albiceleste.

La asunción de Julio Grondona al frente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en 1979 le dio continuidad a esa política de Estado. Durante la década de 1980, el fútbol local vivió una época de oro con planteles repletos de figuras en clubes como el Boca de Maradona, el River de Kempes, el Estudiantes de Sabella o el Independiente de Bochini. Tras la salida de Menotti, su sucesor, Carlos Salvador Bilardo, mantuvo el principio de la Selección como prioridad absoluta y moldeó un equipo de autor que dominó el Mundial de México 1986, dándole el liderazgo definitivo a un Diego Armando Maradona consagratorio.

El legado de Pekerman y la transición hacia la Scaloneta

La estructura del éxito moderno también reconoce el aporte fundamental de José Pekerman, quien asumió el control de las selecciones juveniles en 1994. Su gestión, que sumó seis títulos mundiales Sub 20 entre 1995 y 2007, formó a más de 40 futbolistas de clase mundial y sembró las bases ideológicas del actual cuerpo técnico. Tras la muerte de Grondona en 2014, el fútbol argentino atravesó una severa crisis institucional, simbolizada por el insólito empate «38 a 38» en las elecciones de la AFA y las quejas públicas de Lionel Messi por el desorden logístico en 2016. La inestabilidad se tradujo en el plano deportivo: entre 2006 y 2018 desfilaron ocho entrenadores por el banco de suplentes.

El orden retornó con la gestión de Claudio «Chiqui» Tapia, quien recuperó la planificación a largo plazo y ratificó en el cargo a un entonces interino Lionel Scaloni, decisión respaldada por el propio Menotti en su rol de Director Nacional de Selecciones. Hoy, con un palmarés histórico de 3 Copas del Mundo, 4 Copa América, 7 Mundiales Sub 20 y dos medallas de oro olímpicas, la Argentina compite palmo a palmo con las grandes potencias de la historia. Como informó este medio Mundial 2026: Argentina e Inglaterra reeditan el clásico más caliente de la historia en las semifinales, el reciente e intenso triunfo ante Inglaterra en semifinales no solo garantizó la gloria de manera inmediata, sino que colocó a este plantel en el umbral de la inmortalidad futbolística.

El horizonte inmediato plantea un desafío mayúsculo: una virtual «Mega Finalísima» ante España, un rival que adoptó la filosofía de juego del toque —aquella vieja disyuntiva planteada por Menotti sobre si «La Roja» debía elegir ser «toro o torero»— bajo los mandatos de Luis Aragonés, Vicente del Bosque y actualmente Luis de la Fuente. Mientras el fútbol argentino se mantiene en lo más alto del planeta, el equipo de Scaloni busca consolidar su leyenda definitiva, con la certeza de que el legado de Menotti y Maradona sigue más vivo que nunca.

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