Represa de Salto Grande: proyectan un millonario recambio para sus 14 turbinas de origen soviético
El complejo hidroeléctrico binacional de Salto Grande, compartido por la Argentina y Uruguay, se prepara para encarar un proceso clave de modernización tecnológica. Tras décadas de operación continua, las autoridades planifican el recambio de sus 14 turbinas de origen soviético, una obra de infraestructura de gran envergadura que ya despierta un fuerte interés en el mercado global y promete movilizar inversiones millonarias.
Inaugurada originalmente en 1979, la represa cuenta con un equipamiento generador que fue fabricado en la ex Unión Soviética. Actualmente, estos equipos acumulan 47 años de antigüedad, lo que marca la necesidad de una renovación profunda para sostener y optimizar la eficiencia de la generación energética de ambos países socios.
Interés global y el escenario corporativo
El proyecto de recambio no solo representa un desafío de ingeniería civil y eléctrica, sino también un atractivo negocio para las principales firmas internacionales del sector. En este contexto de grandes obras públicas y licitaciones regionales, el ecosistema corporativo local sigue de cerca las proyecciones de inversión.
Entre los actores nacionales con proyección en el exterior se destaca el grupo Roggio, que recientemente ganó una licitación clave en Perú y mantiene diversificados sus negocios, abarcando desde la construcción tradicional hasta nichos singulares como la exportación de miel. El avance de proyectos como el de Salto Grande reconfigura el mapa de oportunidades para los consorcios de infraestructura en el Cono Sur.

