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Monotributo: la cantidad de adherentes creció más del 7% desde el inicio de la gestión de Javier Milei

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Desde la asunción de la gestión de Javier Milei, el mercado laboral argentino muestra una tendencia consolidada: la sostenida expansión del Monotributo. El número de personas bajo este régimen simplificado experimentó un incremento del 7,2%, impulsado tanto por la pérdida de puestos asalariados registrados como por la necesidad de trabajadores bajo relación de dependencia y jubilados de sumar un ingreso extra para compensar la caída del poder adquisitivo de sus salarios y haberes.

El avance del cuentapropismo y la caída del empleo formal

Según los últimos datos oficiales correspondientes a abril de 2026, en la Argentina se registran 2.187.920 monotributistas «puros», denominados así porque su única actividad declarada es la de trabajador independiente. Un año atrás, en abril de 2025, esta cifra se ubicaba en 2.138.430 personas, lo que representa un incremento interanual de 49.490 adherentes.

Si la comparación se remonta a noviembre de 2023, justo antes del cambio de gobierno, el fenómeno se acentúa de manera notable. En ese momento había 2.037.762 monotributistas puros, lo que marca un crecimiento de 150.158 nuevos inscriptos (un 7,3% más). En contrapartida, el empleo asalariado registrado en el sector privado sufrió una fuerte contracción en el mismo período: cayó de 6.408.026 a 6.136.984 trabajadores, lo que significa la pérdida de 271.042 puestos formales menos.

Más allá de las estadísticas oficiales de trabajadores «puros», especialistas del sector estiman que el universo total de personas que operan bajo el Monotributo —sumando a los informales y a quienes lo utilizan de forma simultánea con un empleo en relación de dependencia— podría ascender a unos 5 millones de personas, de las cuales una porción no realiza aportes efectivos a la Seguridad Social.

Precarización laboral y desfinanciamiento previsional

El crecimiento del régimen también esconde un proceso de precarización laboral. Gran parte de los nuevos inscriptos se desempeña en plataformas de delivery o transporte de pasajeros, como Uber, Pedidos Ya o Rappi. Asimismo, se observa el avance de los denominados «falsos monotributistas»: empleados que prestan servicios bajo una relación de dependencia encubierta para abaratar costos patronales, perdiendo derechos fundamentales como aguinaldo, vacaciones pagas o licencias por enfermedad.

Esta distorsión no solo afecta a los derechos de los trabajadores, sino que pone en jaque la sustentabilidad del sistema jubilatorio. El abogado previsionalista Adrián Tróccoli advirtió sobre el impacto fiscal de este esquema de contratación:

«Para las microempresas resulta razonable refugiarse en el Monotributo, un régimen simplificado que ofrece una cobertura de salud y previsión sumamente básica. El problema estructural es que se trata de un sistema fuertemente subsidiado que golpea el maltrecho esquema previsional argentino. La cuenta es insostenible: el aporte de un cuentapropista es tan bajo que hoy se necesitan 18 monotributistas de la Categoría B para financiar una sola jubilación mínima».

Tróccoli remarcó, además, que al canalizarse la fuerza de trabajo a través de este «parche fiscal» se destruye la sustentabilidad de la caja previsional que administra la seguridad social, condenando indefectiblemente a los futuros pasivos a percibir únicamente el haber mínimo.

La lupa del FMI sobre el régimen simplificado

El fuerte crecimiento del Monotributo encendió las alarmas del Fondo Monetario Internacional (FMI). En su último reporte de staff, el organismo de crédito sugirió la necesidad de avanzar con modificaciones profundas sobre el sistema. Específicamente, recomendó aumentar los pagos mensuales de las cuotas, tanto en el componente impositivo (equivalente a Ganancias) como en las contribuciones destinadas a la seguridad social.

Para el FMI, la actual estructura de montos fijos genera fuertes saltos o «discontinuidades» en la transición entre las distintas escalas de facturación, lo que termina desalentando a los contribuyentes a declarar mayores ingresos y a pasar al Régimen General (Autónomos), un salto impositivo que hoy resulta sumamente costoso para los trabajadores independientes.

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