Fútbol y poder: Mauricio Macri apuntó contra «Chiqui» Tapia y criticó el nivel de la liga local
En la antesala de la gran final del Mundial, el expresidente de la Nación y actual titular de la Fundación FIFA, Mauricio Macri, se encuentra en Nueva York viviendo de cerca los preparativos del partido decisivo. Desde el emblemático hotel Waldorf Astoria de Manhattan, rodeado de estrellas del fútbol internacional y dirigentes de la disciplina, el exmandatario analizó el presente del seleccionado conducido por Lionel Scaloni, pero no esquivó los temas más espinosos de la política deportiva y nacional, lanzando duras críticas a la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Duras críticas a la gestión de Tapia y el nivel de la liga
Macri fue categórico al referirse a su nula relación con el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, con quien coincide en los palcos oficiales pero mantiene una distancia insalvable. «No me llevo. Es público que no comparto la forma en que maneja el fútbol argentino, las cosas que pasan en la liga, todas las denuncias que tiene», disparó el exdirigente de Boca Juniors. En la misma línea, apuntó contra el tesorero de la entidad de la calle Viamonte, Pablo Toviggino, al señalar: «Me canso de ver las denuncias en su contra. Si el 10% de lo que dicen es verdad, es una catástrofe».
El expresidente también cuestionó con dureza el formato y la competitividad del torneo local, al que ubicó en un escalón muy bajo a nivel global. Al defender la ampliación del Mundial a 48 equipos impulsada por Gianni Infantino, Macri trazó un paralelismo con la realidad de los futbolistas locales:
«¿Por qué tenemos la selección que tenemos? Porque los jugadores juegan en las mejores ligas del mundo. Mal que nos pese, si jugasen solamente en la liga argentina, que está entre las peores del mundo, no tendrían este nivel de competitividad».
El fenómeno Messi y la polémica por la bandera de Malvinas
Al evaluar el desempeño de la Selección, Macri se deshizo en elogios hacia Lionel Messi, destacando su vigencia a los 39 años y su rol como líder positivo dentro y fuera de la cancha. «Es un excelente ganador y un excelente perdedor. Un hombre de familia, un hombre que transmite que su foco está en ser el mejor profesional posible», remarcó, valorando la idolatría que el capitán genera a nivel global.
Sin embargo, el titular de la Fundación FIFA se mostró crítico respecto a la exhibición de una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» durante los festejos del plantel. «Pensé… hicieron una de más», confesó Macri, argumentando que no se deben mezclar los reclamos geopolíticos con el deporte. «Si nosotros ya sabemos que son argentinas y lo estamos reclamando, van a ser argentinas. Los tiempos de la geopolítica no son los tiempos de nuestro día a día. Y si dijimos que esto es un partido de fútbol, es un partido de fútbol. No hay que mezclar», reflexionó.
Trump, la interna política y el recuerdo de Boca
Durante la entrevista, Macri repasó su vínculo histórico con el expresidente estadounidense Donald Trump, a quien conoce desde su juventud en el ámbito empresarial de Nueva York. «Con Trump teníamos una amistad de mi época empresaria. Mi papá tenía un proyecto y me tocó a mí hacer la negociación final con Trump. Yo tenía 24 años y él 38. Tiene la misma personalidad compleja que tenía en aquella época: es avasallante y siempre quiere protagonizar todo», recordó.
En el plano de la política nacional, justificó su ausencia en el Mundial de Rusia 2018 argumentando la fuerte tensión social y política que atravesaba su gestión tras las protestas en el Congreso. «Estábamos en medio del lío, después de las 14 toneladas de piedra. Irme al Mundial sin que sea la final era mucho. Habíamos vivido el ataque bestial del kirchnerismo», detalló.
Finalmente, Macri rememoró el costo personal que le implicó su etapa como presidente de Boca Juniors, revelando una anécdota con su exesposa Isabel Menditeguy que casi provoca su ruptura. «Me pasé una hora y cuarto hablando por teléfono con el representante Eduardo Gamarnik para ver si dejábamos ir a Pineda o al Vasco Arruabarrena, mientras mi mujer manejaba y me esperaba dando vueltas. Casi me cuesta que se vaya a buscar un novio nuevo», relató entre risas, definiendo al fútbol como «una droga difícil de dejar» que le demandaba una dedicación absoluta de 24 horas diarias.

