DeportesPolítica

Soberanía y fútbol: Javier Milei respaldó la bandera de Malvinas de la Selección y minimizó una posible sanción de la FIFA

Compartir:

El presidente Javier Milei respaldó este jueves a los jugadores de la Selección Argentina tras la polémica desatada por la bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» exhibida durante los festejos del triunfo 2 a 1 frente a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. El mandatario consideró que la manifestación responde a un «sentimiento que está dentro de todos los argentinos» y defendió el derecho del plantel a expresarse, minimizando el impacto de una eventual sanción por parte de la FIFA.

El episodio ocurrió minutos después de la victoria albiceleste, cuando una bandera cayó desde la tribuna y el mediocampista Giovani Lo Celso la recogió para sumarla a las celebraciones del equipo en el campo de juego. El gesto desafió las directivas previas de la FIFA y de las autoridades de seguridad locales, que habían prohibido estrictamente el ingreso de símbolos alusivos a las Islas Malvinas o a la guerra de 1982 en un partido catalogado de «máximo riesgo».

«Es un partido de fútbol. Así lo entendió el director técnico, los veteranos. Las Malvinas son argentinas, las vamos a recuperar en el plano diplomático»

En declaraciones a El Observador, el jefe de Estado insistió en que la soberanía de las islas debe mantenerse al margen de los resultados deportivos, aunque elogió el carácter de la «Scaloneta». «El fútbol es una fiesta popular, una pasión que compartimos todos los argentinos, y cualquier evento que le traiga una alegría es bienvenido. Creer que de eso se puede hacer una política de Estado es un error garrafal», señaló Milei. Asimismo, destacó la gestión diplomática del ex canciller Gerardo Werthein y del ministro Pablo Quirno para reactivar las negociaciones bilaterales bajo el mandato de la ONU.

Tensión en el Reino Unido y reclamos de expulsión

La escena festiva de los futbolistas argentinos generó una fuerte e inmediata repercusión en el gobierno británico. El secretario de Negocios del Reino Unido, Peter Kyle, calificó el comportamiento del seleccionado nacional como «totalmente inapropiado» e instó formalmente a la FIFA a iniciar una investigación exhaustiva. En sintonía, una portavoz del primer ministro británico, Keir Starmer, respaldó el reclamo y remarcó de manera tajante: «Puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las islas Falklands sin duda lo son».

La escalada discursiva sumó un capítulo de extrema tensión con las declaraciones de Nile Gardiner, exasesor de la exprimera ministra Margaret Thatcher. A través de sus redes sociales, Gardiner exigió represalias severas para los futbolistas argentinos que militan en la Premier League inglesa, apuntando directamente a defensores como Lisandro Martínez y Cristian «Cuti» Romero. «Todo jugador argentino en la Premier League que participó en esta fea exhibición anti-británica debería ser despojado de su visa de trabajo. Debería haber tolerancia cero para esto», sentenció, además de solicitar la expulsión de Argentina de la FIFA.

El escenario de las posibles sanciones de la FIFA

Pese al revuelo político internacional, Milei restó dramatismo a las consecuencias regulatorias que podría afrontar la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). «En el peor de los casos, la Argentina recibirá una sanción económica de 30.000 dólares. Lo de los jugadores es entendible, gana la emoción y hace que se discuta una sanción», evaluó el Presidente.

El Código Disciplinario de la FIFA prohíbe la difusión de mensajes de carácter político, ideológico o religioso durante sus competencias oficiales. Si bien el organismo suele abrir expedientes para analizar cada caso en su contexto, los antecedentes sugieren que las penalizaciones se limitan a advertencias y multas económicas para la federación o los futbolistas implicados, quedando descartada, en principio, una suspensión deportiva de gravedad para los protagonistas.

Compartir: