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Conflicto por Malvinas: Cancillería protestó ante el Reino Unido por el paso de un buque de guerra

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El Gobierno nacional, a través de la Cancillería, presentó una nota formal de protesta ante la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires por el paso del buque de guerra británico HMS Medway por aguas territoriales argentinas. La presentación diplomática, publicada a última hora del miércoles, coincidió de manera estratégica con los masivos festejos populares por el triunfo de la Selección Argentina de fútbol frente a Inglaterra.

La queja formal expresa el «más enérgico rechazo» al desplazamiento del navío militar entre las Islas Malvinas y la ciudad de Punta Arenas, en Chile, ocurrido los días 4 y 5 de julio. Desde la perspectiva argentina, el buque de guerra se encuentra «ilegalmente destacado en las Islas Malvinas» y su ingreso al Estrecho de Magallanes violó el mar territorial nacional al no haber sido notificado bajo los parámetros de los acuerdos bilaterales vigentes.

Falta de notificación y cortocircuitos por WhatsApp

La Cancillería argentina argumentó que el tránsito del HMS Medway constituye una violación directa a la Declaración Conjunta del 25 de septiembre de 1991, un mecanismo de fomento de la confianza militar que obliga a ambas naciones a dar aviso previo ante movimientos de esta envergadura. Según las normativas acordadas en los años noventa, la notificación debió realizarse con al menos 48 horas de anticipación.

Por el contrario, desde Londres —tanto el Foreign Office como el Ministerio de Defensa británico— rechazaron la acusación y afirmaron que se trató de una «misión logística planificada». Fuentes diplomáticas revelaron que la notificación británica existió, pero se realizó de manera informal y tardía a través de la aplicación WhatsApp, lo que desató fuertes cortocircuitos internos en el Poder Ejecutivo entre el Ministerio de Defensa y la Cancillería.

La controversia expuso las diferencias de criterio dentro de la administración de Javier Milei. Mientras el canciller Pablo Quirno intentó inicialmente bajar el perfil del incidente para no entorpecer su agenda bilateral —que incluye un viaje a Londres en octubre—, sectores más duros alineados con la secretaria del área Malvinas, Paola Di Chiaro, exigieron una respuesta contundente. Finalmente, Quirno evitó el cruce directo y delegó la entrega de la protesta en su subordinado, Juan Manuel Navarro.

Fútbol, política y cruces de alto voltaje con Londres

La tensión diplomática escaló exponencialmente tras el partido de la Selección. En el estadio de Atlanta, los jugadores argentinos desplegaron una bandera gigante con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas», un hecho que despertó una airada reacción en el arco político del Reino Unido. El secretario de Negocios británico, Peter Kyle, solicitó públicamente que se investigue el episodio, argumentando que el fútbol y la política deben mantenerse separados.

La respuesta de los sectores más duros del laborismo y la derecha británica no se hizo esperar. Altos miembros del gobierno de Keir Starmer ironizaron ante la prensa inglesa señalando que, aunque no tengan la copa de fútbol, las islas les pertenecen. En sintonía, el líder de la ultraderecha británica, Nigel Farage, publicó un provocador mensaje en sus redes sociales:

«Hagámoslo todo de nuevo tal como en 1982»

La postura argentina ya venía sumando temperatura tras las declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien calificó a los británicos de «piratas usurpadores», y una columna de opinión de Quirno donde defendió la postura oficial argentina al referirse a la población de las islas como una «población implantada».

Tensión con Chile y reclamos de la oposición

El conflicto también abrió un frente de conflicto con el gobierno chileno de José Antonio Kast. La Cancillería argentina remitió una protesta formal a Santiago el pasado 13 de julio, cuestionando la presencia de marinos chilenos a bordo del HMS Medway durante su amarre en Punta Arenas. Para Buenos Aires, esto representa un apartamiento del compromiso histórico de Chile de no prestar apoyo logístico a buques militares británicos apostados en la zona de disputa.

La reacción diplomática en Santiago fue de profundo malestar. Fuentes diplomáticas chilenas recordaron el apoyo histórico de su país en el Comité de Descolonización de la ONU y reprocharon la falta de reciprocidad argentina en otros diferendos regionales:

«La democracia chilena nunca dudó en apoyarlos. Promovemos la resolución en favor de Argentina en el Comité de Descolonización, mientras ustedes nunca nos apoyaron en la causa con Bolivia por la salida al mar. ¿Qué más quieren?»

En el plano local, diputados de la oposición peronista, liderados por Guillermo Michel, junto a legisladores de Provincias Unidas y de Tierra del Fuego, ya impulsan pedidos de informes para que las autoridades den explicaciones detalladas sobre lo ocurrido en el Atlántico Sur.

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