Retenciones: la rebaja de Milei implica un recorte de más del 50% en la carga fiscal sobre los granos
La reducción gradual de los Derechos de Exportación (DEX), dispuesta por el Gobierno a través del Decreto 423/2026, abre una nueva etapa para el sector agropecuario y reactiva la discusión sobre uno de los impuestos más cuestionados por la cadena productiva. Si bien las modificaciones suelen comunicarse en puntos porcentuales, un análisis del tributarista Santiago Sáenz Valiente, especialista en impuestos del agro, demuestra que el impacto real de las rebajas proyectadas hasta 2028 es significativamente mayor cuando se mide sobre la carga tributaria efectiva.
Según el trabajo de Sáenz Valiente, las reducciones previstas para los principales cultivos implican recortes superiores al 50% respecto de las alícuotas vigentes en 2024. En algunos casos, como el girasol, la disminución supera el 57%, marcando una «rebaja profunda entre los extremos 2024 y 2028», según el especialista.
“Cuando se produjeron aumentos de estos DEX se indicaban los mismos en diminutivo, ‘puntitos’; sin embargo, midiendo adecuadamente el incremento de la carga fiscal se trataba de porcentajes de gran porte”, señaló Sáenz Valiente a LA Nacion, enfatizando que el mismo criterio debe aplicarse ahora para analizar las rebajas. “Al comparar las reducciones de los DEX desde 2025 se concluye que, en cada año y dependiendo del grano en cuestión, los porcentuales de disminución de la carga fiscal son relevantes”, afirmó.
Impacto por cultivo: del 54% al 57% de reducción
La planilla elaborada por el tributarista detalla el impacto de la medida en los principales granos. La soja, por ejemplo, pasará de una alícuota del 33% en 2024 al 15% en 2028. Esta reducción de 18 puntos porcentuales representa una disminución real del 54,5% de la carga tributaria. Los subproductos de soja muestran una caída similar, con la alícuota bajando del 31% al 14%, lo que implica una reducción del 54,8%.
En el caso del trigo, la rebaja proyectada llevará la alícuota del 12% al 5,5%, una disminución efectiva del 54,2%. El maíz seguirá el mismo camino, descendiendo del 12% al 5,5% en 2028, con una reducción equivalente al 54,2%. La cebada y el sorgo presentan idéntico comportamiento. Entre los cultivos analizados, el girasol es el que exhibe la mayor reducción porcentual: su alícuota pasará del 7% al 3%, una disminución del 57,1%.
Cuestionamientos a las retenciones y beneficios de su reducción
Sáenz Valiente recordó que los Derechos de Exportación son un impuesto que se aplica sobre el valor FOB de la mercadería exportada y cuya incidencia se traslada directamente al productor. “Los DEX son un impuesto a los ingresos que supo llegar a porcentuales insoportables y es definido erróneamente como una retención”, sostuvo.
“Son un arma de recaudación fácil, peligrosa y destructiva de toda la economía.”
El especialista argumenta que, aunque es un tributo de sencilla recaudación para el Estado, genera fuertes distorsiones en el sistema productivo. “No está justificada su aplicación, más allá de las excusas que hemos escuchado ante su aplicación y aumento constante en años atrás. Son un arma de recaudación fácil, peligrosa y destructiva de toda la economía”, afirmó.
Entre los cuestionamientos principales figura la inequidad: todos los productores tributan la misma alícuota a pesar de enfrentar realidades económicas muy distintas, sin considerar la distancia a los puertos, los costos logísticos, los rindes o las condiciones climáticas. “No existe en ningún lugar del mundo y competimos en inferioridad de condiciones con países vecinos”, indicó.
Desde su visión, el Impuesto a las Ganancias es el mecanismo que mejor refleja la verdadera capacidad contributiva de cada productor, asegurando la equidad tributaria. Además, destacó que una reducción de los DEX no solo mejora la rentabilidad de las explotaciones agropecuarias, sino que también puede generar efectos positivos sobre la inversión y la producción. “A medida que aumenta la carga fiscal, la recaudación total disminuye. Una reducción de este impuesto producirá un aumento de la siembra, de las inversiones y, en definitiva, incrementará exponencialmente impuestos como IVA y Ganancias”, afirmó.
Finalmente, Sáenz Valiente remarcó la importancia de la seguridad jurídica y la previsibilidad para las decisiones productivas de largo plazo. “Los productores necesitan permanencia de normas, es decir seguridad jurídica, para impulsarlos a sembrar, cosechar y comercializar sus productos de la tierra. La inestabilidad permanente ahuyenta las inversiones”, concluyó. Pese a que el sector reclama la eliminación definitiva de los DEX, el esquema proyectado hasta 2028 representa un paso significativo hacia una menor carga fiscal y una mayor competitividad para el agro argentino.

