Show en Atlanta: Lavezzi, un actor de Stranger Things y Michael Buffer encendieron la previa de Argentina-Inglaterra
El clásico histórico entre la Selección Argentina e Inglaterra tuvo un prólogo a la altura de los grandes espectáculos globales. En la previa del encuentro disputado en el estadio Mercedes-Benz Stadium, la organización sorprendió a los miles de espectadores con una llamativa combinación de figuras del deporte, Hollywood y el boxeo internacional para presentar el balón oficial y encender el clima en las tribunas.
Una dupla inesperada para custodiar el balón
El momento más curioso de la antesala se produjo cuando el esférico fue trasladado hacia el campo de juego. Por el lado argentino, el encargado de llevar la pelota fue el exdelantero de la Selección, Ezequiel «Pocho» Lavezzi. Lo llamativo fue su contraparte inglesa: el actor británico Charlie Heaton, reconocido mundialmente por interpretar a Jonathan Byers en la exitosa serie de Netflix, Stranger Things.
La caminata conjunta de Lavezzi y Heaton por el césped del imponente estadio estadounidense captó de inmediato la atención de los fanáticos en las redes sociales, fusionando la mística futbolera con la cultura pop en una postal tan extraña como atractiva para la transmisión internacional.
Al estilo Las Vegas y con el calor de las tribunas
Para terminar de coronar el perfil cinematográfico del evento, la voz oficial encargada de presentar a los equipos no fue otra que la de Michael Buffer. El mítico presentador de boxeo de Las Vegas saltó al campo para anunciar a las selecciones como si se tratara de una pelea por el título mundial de los pesos pesados, regalando a los presentes su legendaria frase:
Let’s get ready to rumble!
Inmediatamente después del show comercial, la tensión deportiva recuperó el protagonismo absoluto. Al momento de sonar los himnos nacionales, las parcialidades de ambos países coparon el ambiente sonoro. Las hinchadas argentina e inglesa taparon por completo las estrofas patrias con cánticos y silbidos cruzados, dejando en claro que, más allá del despliegue escénico de la previa, el verdadero partido se jugaba con la pasión habitual de este histórico duelo futbolístico.

