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Impacto recesivo: la SRT confirmó el cierre de 5.654 empresas y la pérdida de 43.680 empleos en cuatro meses

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La recesión económica continúa golpeando con fuerza al tejido productivo y laboral de la Argentina. Durante el primer cuatrimestre de 2026, el país registró una pérdida neta de 5.654 empresas y la desvinculación de 43.680 trabajadores registrados, según los últimos datos oficiales provistos por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). El saldo entre la apertura y el cierre de comercios e industrias se mantiene en terreno negativo, profundizando un escenario de contracción que afecta principalmente al consumo y la producción local.

La dinámica mensual revela que la sangría no se detiene. Solo en el mes de abril de 2026, el sistema contabilizó 1.814 empleadores menos que en marzo, con un impacto que se concentró fundamentalmente en los sectores de comercio y la industria manufacturera. En términos absolutos, el número de empleadores registrados en la SRT descendió de 485.909 en marzo a 484.095 en abril, mientras que la cantidad de asalariados cubiertos pasó de 9.517.332 a 9.515.777 en el mismo período.

El balance de la gestión de Javier Milei

Al tomar como punto de partida noviembre de 2023, mes previo a la asunción del presidente Javier Milei, las cifras muestran la magnitud del retroceso. En aquel momento, el sistema de riesgos del trabajo sumaba 512.357 empleadores y 9.857.173 trabajadores. Al comparar ese escenario con abril de 2026, se observa una caída del 5,5% en la cantidad de empresas (28.262 unidades productivas menos) y una reducción del 3,5% en la plantilla de trabajadores formales, lo que equivale a 341.396 empleados menos en un lapso de 29 meses.

Desde la SRT se define a las «unidades productivas» como aquellas entidades, empresas u organismos públicos o privados que reúnen a una o más personas trabajadoras y producen bienes o servicios bajo el régimen del seguro de riesgos del trabajo obligatorio. Tras una fuerte caída inicial a mediados de 2024 —impulsada por la devaluación y el freno a la obra pública—, la tendencia mostró una leve desaceleración a fines de ese año (cuando el número llegaba a 499.682), para luego retomar un sendero de cierres netos a lo largo de 2025 y el inicio de 2026.

Las causas detrás del achicamiento del mercado

Especialistas del sector señalan que el eslabón más débil de la cadena son las firmas con menos de tres años de antigüedad, las cuales no logran absorber los costos de inversión iniciales frente al desplome del consumo interno. Asimismo, se evidencia una transformación en el modelo de negocios de muchas compañías, que pasaron de fabricar a comercializar bienes importados, un proceso que habitualmente viene acompañado de una fuerte reducción de personal. A esto se suma el cierre de medianas y grandes empresas, la apertura de retiros voluntarios y el traspaso de trabajadores hacia la informalidad o el régimen de monotributo.

Déficit en la natalidad empresarial

Por su parte, un informe de la Secretaría de Trabajo advirtió que el principal problema estructural radica en la falta de incentivos para la creación de nuevos emprendimientos más que en una ola descontrolada de quiebras. De acuerdo con el organismo oficial, la contracción del stock corporativo responde a una marcada debilidad en la tasa de natalidad empresarial:

«Esta asimetría revela que el problema estructural de la dotación empresarial reside en la escasa creación de firmas, la cual no alcanza a compensar la salida natural de empresas del sistema. En consecuencia, la pérdida de unidades productivas se explica fundamentalmente por un déficit en la tasa de natalidad empresarial más que por una aceleración atípica en los ceses de actividad».

El panorama se completa con un cambio en la fisonomía del mercado laboral argentino. La caída del empleo registrado bajo el seguro obligatorio no solo se explica por los despidos directos, sino también por el avance de la informalidad laboral y el crecimiento del cuentapropismo, modalidades que excluyen a los trabajadores de la cobertura de la SRT y precarizan las condiciones de contratación generales.

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