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Caminos rurales: un informe de la UADE revela que el 79% de los productores los considera malos o muy malos

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Un reciente informe de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) encendió las alarmas sobre el crítico estado de los caminos rurales en la Argentina, una red clave para la competitividad del sector agropecuario que suele quedar al margen del debate público. Según el relevamiento, el 79% de los productores de la cuenca del Salado y del sudeste bonaerense califica el estado de estas vías como «malo» o «muy malo», lo que genera graves pérdidas económicas y sobrecostos logísticos ante la proximidad de lluvias excesivas por el fenómeno de El Niño.

Pérdidas millonarias y falta de transitabilidad

El estudio de la UADE expone cifras preocupantes sobre la realidad cotidiana del campo. Además del descontento generalizado por el estado de las calzadas, el 75% de los encuestados afirmó que los caminos no son transitables durante todo el año, mientras que el 68% sufrió pérdidas económicas directas debido a las deficiencias de la infraestructura vial. Asimismo, el 59% de los productores estima que enfrenta sobrecostos logísticos superiores al 10% para trasladar su producción.

La problemática adquiere dimensiones estructurales si se considera la escala del sistema. La Argentina cuenta con más de 500.000 kilómetros de caminos rurales (compuestos por tierra y ripio), una cifra que representa el 82% de la red vial total del país. De ese total, unos 260.000 kilómetros se concentran en la estratégica región pampeana, el motor agrícola nacional.

Claudio David González, director del Departamento de Agronomía y Ambiente de la UADE y líder del trabajo, destacó el impacto social y estratégico de esta infraestructura:

“Los caminos rurales cumplen una función que trasciende el transporte de bienes agropecuarios: facilitan el acceso a servicios de salud, educación, seguridad, conectividad y oportunidades de desarrollo, contribuyendo al arraigo y a una mejor distribución de la población en el territorio”.

La experiencia internacional como espejo

El documento de la UADE analiza cómo otras potencias agroexportadoras abordan esta problemática tratándola como una verdadera política de Estado. En Australia, por ejemplo, los caminos rurales son considerados un activo nacional clave para la exportación, con financiamiento federal directo que complementa a los municipios e incorpora tecnología de seguridad.

Por su parte, China integró su red rural en su estrategia de desarrollo territorial, utilizando sensores, drones e inteligencia artificial para el monitoreo predictivo. En Países Bajos, la infraestructura vial se fusiona con la gestión hídrica para mitigar inundaciones, mientras que Estados Unidos aplica planes plurianuales basados en evaluaciones permanentes de sus caminos municipales para evitar la improvisación.

Alianzas público-privadas: el camino de salida

A pesar del diagnóstico sombrío, el informe rescata modelos de gestión local que demuestran que el cambio es viable. Un ejemplo destacado es el Consorcio de Servicios Rurales (Caser) de General Madariaga, donde productores y el municipio coadministran la tasa vial para mantener unos 740 kilómetros de caminos. Recientemente, una iniciativa similar comenzó a implementarse en el municipio bonaerense de Cañuelas.

El estudio concluye con un dato alentador para la articulación política: siete de cada diez productores manifestaron su total disposición para colaborar activamente con las autoridades municipales y provinciales en el mantenimiento de la red vial terciaria. En un contexto de alta tecnología tranqueras adentro, el estado de los caminos sigue siendo una materia pendiente que requiere definiciones políticas y estratégicas urgentes.

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