Adiós a una leyenda: murió Antonio Rattín, el gran capitán de la hazaña argentina ante el Brasil de Pelé
El fútbol argentino está de luto. Antonio Ubaldo Rattín, uno de los máximos símbolos de la historia de Boca Juniors y de la Selección nacional, falleció este sábado a los 89 años. El legendario mediocampista central dejó una huella imborrable como el gran caudillo y capitán de una de las mayores hazañas del fútbol local: la conquista invicta de la Copa de las Naciones de 1964 en tierras brasileñas, un torneo donde la Albiceleste superó al mítico Brasil de Pelé.
La hazaña de los «convidados de piedra»
La Selección Argentina llegó a la Copa de las Naciones de 1964 casi por descarte, luego de que Italia y la Unión Soviética rechazaran la invitación para festejar el 50° aniversario de la federación brasileña. Bajo la dirección técnica de José María Minella, el plantel viajó sin preparación física adecuada, sin uniformes oficiales y con nula expectativa de éxito. El propio Rattín recordaba las asimetrías de la época:
Éramos los convidados de piedra. Los brasileños ya tenían preparados unos relojes de oro con el nombre de cada uno de sus jugadores. Al final, se los quedaron, y a nosotros nos dieron una lapicera.
A pesar del escepticismo inicial y de la desorganización que imperaba en la previa, el equipo comenzó el torneo con un sólido triunfo 2-0 frente a Portugal en el Maracaná, gracias a los goles de Alfredo «El Tanque» Rojas y Alberto Rendo. No obstante, el gran desafío de aquella generación liderada por el «Rata» estaba por llegar en San Pablo.
El día que enmudecieron al Pacaembú
El enfrentamiento ante el Brasil bicampeón del mundo quedó grabado a fuego en la historia. En un estadio Pacaembú colmado por 60.000 personas, Argentina dio una exhibición táctica y de coraje. El partido tuvo de todo: desde la agresión de Pelé, quien le fracturó el tabique nasal de un cabezazo a su marcador, José Agustín Mesiano, hasta el ingreso heroico de Roberto Telch, quien marcó dos goles para sellar el histórico 3-0 (el restante lo anotó Ermindo Onega).
En medio de la batalla, la figura de Amadeo Carrizo se agigantó al atajarle un penal a Gerson tras una avivada de Rojas, quien distrajo a Pelé para que no ejecutara la falta. En la cancha, el liderazgo de Rattín fue clave. Cuando Telch ingresó de urgencia por el lesionado Mesiano, el capitán le ordenó sumarse al ataque sin dudarlo:
Dejalo al Negro, me ocupo yo.
Un título invicto frente a los campeones del mundo
La consagración definitiva se concretó el 6 de junio de 1964 con una victoria por 1-0 sobre Inglaterra en el Maracaná, nuevamente con un gol del «Tanque» Rojas. Aquel conjunto inglés, que contaba con figuras de la talla de Bobby Moore y Bobby Charlton, sería la base del equipo que se coronaría campeón mundial dos años más tarde.
Con una defensa sólida comandada por José Ramos Delgado, José Varacka y el propio Rattín en el mediocampo, Argentina rompió el invicto de Brasil en su propia casa y alzó una copa que parecía imposible. Hoy, con la partida de su eterno capitán, el fútbol argentino despide no solo a un caudillo de mil batallas, sino al líder de una de las mayores epopeyas de la historia de la Selección.

