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Shutdown al estilo Trump: cómo funciona el mecanismo que Milei busca replicar en Argentina

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WASHINGTON.- El reciente anuncio del presidente Javier Milei sobre un proyecto de shutdown, o cierre del gobierno federal, al estilo norteamericano para la Argentina, ha puesto el foco en los antecedentes de esta medida, especialmente en los casos registrados durante la segunda administración de Donald Trump, principal aliado internacional del líder libertario.

En Estados Unidos, el shutdown se produce cuando la legislación necesaria para financiar el gobierno no se promulga en el Congreso antes del inicio del siguiente año fiscal, que va del 1 de octubre al 30 de septiembre. Durante este período, se restringen las actividades y servicios de agencias federales, se suspenden operaciones no esenciales y se otorgan licencias sin goce de sueldo a trabajadores, impactando la vida diaria de millones de personas.

Los cierres de gobierno, tanto totales como parciales, han avivado la polarización en el Congreso norteamericano. Un ejemplo claro fue el shutdown récord de 43 días que se extendió entre el 1 de octubre y el 12 de noviembre pasados. En el Capitolio, la oposición demócrata acusó duramente a los republicanos de utilizar esta medida como una herramienta de presión política y para reestructurar agencias federales.

El cierre se revierte una vez que los legisladores de ambos partidos alcanzan un nuevo acuerdo. A pesar de que los republicanos controlaban ambas cámaras del Congreso, no contaban con los 60 votos necesarios en el Senado para superar el bloqueo parlamentario y aprobar la ley de gastos sin el apoyo de al menos un puñado de demócratas.

Acusaciones políticas y el rol de Trump

El año pasado, varios legisladores demócratas criticaron al gobierno republicano por “tomar a los estadounidenses como rehenes” en la disputa presupuestaria. Trump, por su parte, responsabilizó a la oposición de bloquear fondos debido a desacuerdos en políticas de salud, migración y recortes de gastos.

“Buscaremos oportunidades para reducir el tamaño del gobierno federal”, había advertido el director de Presupuesto de la Casa Blanca, Russell Vought.

Russell Vought fue uno de los principales señalados por los demócratas por el presunto uso de la parálisis gubernamental como justificación legal para amenazar con el despido permanente de miles de empleados federales “no esenciales” y debilitar el aparato estatal tradicional.

The New York Times analizó que “en conjunto, las acciones del gobierno pusieron de manifiesto los riesgos y las consecuencias de un estancamiento fiscal prolongado bajo Trump. Con una visión expansiva del Poder Ejecutivo, el presidente no escatimó oportunidades en su segundo mandato para cerrar agencias, reducir la fuerza de trabajo federal y reconfigurar el presupuesto, con tácticas agresivas que pusieron a prueba a los tribunales y que a veces desafiaron al Congreso”.

Tras convertirse en el cierre de gobierno más largo de la historia de Estados Unidos, en noviembre pasado un grupo de senadores demócratas moderados rompió filas con su partido para unirse a los republicanos y aprobar una medida de gasto que reabrió el gobierno federal, generando tensiones internas dentro del liderazgo opositor.

Cierres parciales y el caso de Seguridad Nacional

En Estados Unidos también se registraron cierres de gobierno parciales, que afectan a agencias específicas. Un caso emblemático ocurrió entre el 14 de febrero y el 30 de abril de este año, cuando durante 76 días un shutdown afectó principalmente al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) debido a fuertes disputas en el Congreso sobre la política migratoria del gobierno.

Los demócratas bloquearon la financiación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) para exigir reformas operativas y rechazar las estrictas políticas migratorias de la administración Trump, uno de sus principales ejes de campaña. Los republicanos, por su parte, se negaban a aprobar la ley de financiación a menos que incluyera un respaldo total a esas agencias, lo que derivó en un extenso bloqueo.

La asignación y el control de los fondos gubernamentales para Estados Unidos son responsabilidad del Congreso, que inicia el proceso con la propuesta de un proyecto de ley de asignaciones presupuestarias que determina los niveles de gasto para cada agencia federal y programa gubernamental. La versión final es sometida a votación de la Cámara de Representantes y del Senado, y una vez aprobada por ambas cámaras, es enviada al presidente para su promulgación.

La propuesta de Milei para Argentina

Al explicar la iniciativa de su gobierno, que se remitiría al Congreso como un proyecto de ley, Milei afirmó en el streaming Neura que implicaría que si el presupuesto pautado se agotara, el Estado no podría gastar más y se “apagaría” la administración pública. El mandatario no dio más detalles al respecto, pero luego trató la iniciativa con un grupo de funcionarios en la quinta de Olivos, hasta donde llegaron el martes Federico Sturzenegger, Luis Caputo y Santiago Bausili.

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