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Mercado inmobiliario argentino: ¿fin del desorden y un camino a la normalización?

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Después de años de correcciones, incertidumbre y expectativas cruzadas, el mercado inmobiliario argentino muestra señales consistentes de normalización. No se trata de un boom eufórico, sino de una consolidación que gana solidez, mantiene una demanda activa y empieza a encontrar nuevas referencias de valor, según analiza Leandro Molina, Country Manager de Zonaprop.

Esta nueva etapa se evidencia tanto en el segmento de compraventa como en el de alquileres, donde la recuperación de precios y el aumento de la oferta configuran un panorama más equilibrado.

Compraventa: precios en alza moderada y mayor oferta

En la ciudad de Buenos Aires, el precio medio de venta se ubicó en US$2459 por metro cuadrado en marzo de 2026, registrando una suba mensual del 0,2%. El incremento acumulado en el primer trimestre de 2026 fue del 0,4%, una cifra significativamente menor al 3,1% del mismo período de 2025. Esto indica que la recuperación de valores continúa, pero a un ritmo más pausado.

Un dato clave que acompaña esta tendencia es el crecimiento del 6% en la oferta de propiedades en venta durante los últimos 12 meses. La combinación de precios en ascenso y un mayor stock disponible sugiere un mercado menos tensionado y con más opciones para los compradores.

Alquileres: desaceleración de precios y oferta en expansión

El mercado locativo también experimenta un cambio visible. Si bien los precios continúan en alza, el ritmo de incremento se desaceleró notablemente. En 2024, los alquileres aumentaron un 64%; en 2025, la suba fue del 35%, casi la mitad. Durante el primer trimestre de 2026, el incremento acumulado se situó en el 9,6%. Esta moderación en el ajuste de precios es una de las señales más claras de la nueva etapa.

La oferta de alquileres se recuperó con fuerza. En marzo de 2026, los avisos crecieron un 0,9% mensual, y el volumen total de publicaciones se ubicó 2,7 veces por encima del piso registrado en febrero de 2023. Esto significa que el mercado de alquileres ha superado su momento más crítico de escasez, ofreciendo más opciones, aunque los valores se mantienen en niveles altos.

Demanda activa y el gran pendiente: el crédito hipotecario

La demanda se mantiene activa en ambas verticales. En marzo, se registró un incremento del 11% en las consultas de alquiler y del 12% en las consultas de propiedades en venta. Este dato es relevante porque confirma el interés de los usuarios en buscar, comparar y evaluar decisiones. Sin embargo, la cuestión central radica en cuánta de esa intención logra convertirse en operaciones efectivas.

Aquí emerge el principal desafío estructural del mercado argentino: el crédito hipotecario. La actividad existe, pero el financiamiento aún no acompaña con la profundidad necesaria para escalar el mercado. La dificultad para transformar el interés en operaciones sostenidas y masivas es el principal pendiente.

Molina destaca que Buenos Aires conserva valor relativo dentro de América Latina, lo que indica que el mercado no está destruido ni desconectado de la escala regional. Mantiene relevancia y atractivo, pero necesita mejores condiciones para desplegar todo su potencial.

Oportunidades en un mercado que exige lectura fina

La oportunidad en el mercado inmobiliario actual no se simplifica. No se trata de comprar cualquier propiedad o esperar que una sola variable genere un cambio rotundo. La clave, según Molina, reside en una lectura más precisa: distinguir el valor del ruido, identificar productos con liquidez futura, ubicar zonas con fundamentos sólidos y comprender qué contexto puede transformar el interés en una operación concreta.

La Argentina mantiene una fuerte cultura del ladrillo. Aún en escenarios de volatilidad, el real estate sigue siendo un resguardo de valor, un proyecto patrimonial y una decisión de largo plazo. Esta demanda estructural existe; lo que falta es seguir construyendo las condiciones para que gane mayor profundidad.

El mercado inmobiliario argentino ya no está en piloto automático y, según el análisis de Zonaprop, parece haber dejado atrás la lógica del desorden, una señal que podría ser la más relevante en el panorama actual.

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