Scaloni, el líder del desahogo: “¿Vieron lo que hizo Leo? Tómenlo como ejemplo”
ATLANTA (Enviado especial).- Con los ojos todavía llorosos, la voz entrecortada y el pulso acelerado, Lionel Scaloni ingresó al vestuario. La emoción a flor de piel tras uno de los partidos más emotivos de su carrera como entrenador, lo llevó a pararse delante del grupo y, mirando a los más chicos, lanzar una frase contundente:
“¿Vieron lo que hizo Leo? Tómenlo como ejemplo”
. El director técnico acababa de presenciar una clasificación agónica que volvió a demostrar la resiliencia de la Selección Argentina.
En medio de los festejos, Scaloni eligió destacar la imagen de Lionel Messi dejándolo todo hasta el final. Esa rebeldía exhibida en la cancha, sin embargo, también tiene mucho del propio Scaloni. Más allá de los aciertos o errores tácticos, el entrenador construyó una selección que nunca deja de creer, que siempre busca ir por más, incluso después de haberlo ganado todo. Ese convencimiento que baja desde el banco volvió a aparecer cuando el Mundial parecía escaparse de las manos.
La emoción del DT y su visión del fútbol
Un rato antes, Scaloni se había permitido soltarse. Acostumbrado a vivir los partidos con intensidad, pero casi sin celebrar los goles de su equipo, esta vez la emoción le ganó. Cuando Messi marcó el empate, lo gritó como uno más, con los dos brazos en alto y sin poder contener las lágrimas. En el gol de Enzo Fernández, en cambio, volvió a contenerse, tal vez confiando en que el 3-2 llegaría sin necesidad de tiempo suplementario.
“Para esto me hice entrenador; para volver a sentir estas emociones. No porque me guste ser técnico: yo sufro igual que todos cuando estoy en el banco. Pero las emociones que te da un partido de fútbol, y especialmente a los argentinos, son inigualables. La magnitud de lo que vivimos es comparable con muchos momentos importantes de este ciclo”
, explicó Scaloni, quien mantiene un récord extraordinario en cruces de eliminación directa: de 16 encuentros entre Mundiales, Copas América y la Finalissima, apenas perdió uno, ante Brasil en 2019.
Decisiones en el banco y un legado de convicción
Así como Messi lideró la remontada dentro de la cancha, Scaloni la condujo desde el banco. Había acertado con la inclusión de Leandro Paredes para darle más equilibrio al mediocampo, aunque el rendimiento colectivo no acompañó en el inicio. Pero el técnico también supo leer los momentos: un instante antes del 0-2 había mandado a la cancha a Lautaro Martínez y Nicolás González. Ya con los dos goles de desventaja, aprovechó la pausa de hidratación casi exclusivamente para convencer al equipo de que todavía era posible. Después, quemó los últimos cartuchos, mandó a Cuti Romero de nueve y el defensor terminó marcando el descuento que cambió el partido.
“Este es un equipo que, más allá de lo que esté pasando, nunca deja de ir para adelante. Al final, el fútbol es esto. La táctica y la estrategia son importantes, claro. Pero si no tenés ese convencimiento, hubiéramos quedado eliminados”
, reconoció. Esta frase también explica una parte de su legado. Si algo consiguió Scaloni durante estos años fue construir un equipo convencido de que siempre hay una jugada más. Y esa mentalidad, muchas veces, vale tanto como cualquier acierto en la cancha.
Con 101 partidos en la selección, el técnico sabe que el techo del equipo todavía está lejos. La selección mostró buenos pasajes a lo largo del Mundial, pero aún no encontró la regularidad de juego que sostenga una candidatura que, por nombres e historia, surge de manera natural. También es consciente de que no todos los partidos se ganan jugando mejor. El de Egipto fue uno de esos, como ante Países Bajos en Qatar, hubo que sufrir hasta el final. Y, otra vez, Messi fue el protagonista.
“Lo de Leo es algo maravilloso. Después del penal errado y del segundo gol de Egipto, podría haber dicho: ‘ya está, se acabó, nos vamos’. Y, sin embargo, la vuelve a pedir y lo vuelve a intentar. Lo digo y se me pone la piel de gallina. Pero no fue solo él: los compañeros lo sostuvieron de una manera increíble. Eso forma parte de lo que es este grupo, de la gente que tengo la suerte de conducir. Ha sido una prueba de esas que te marcan”
, sostuvo Scaloni, quien vivió el partido con una intensidad pocas veces vista. No dejó de dar indicaciones, habló permanentemente con sus colaboradores y hasta tuvo algún cruce con el banco egipcio.
El sábado, ante Suiza, llegará otra prueba para este equipo. Esta vez, más futbolística que emocional, un aspecto en el que ya dio una muestra contundente. Scaloni definió la victoria ante Egipto como “épica”, aunque tiene claro que para seguir avanzando necesitará algo más que carácter. Buscará una Argentina más parecida a la que imagina: que vuelva a disfrutar sin tener que sufrir hasta el último minuto.

