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FMI: mantiene previsiones de crecimiento para Argentina y proyecta una inflación de 25% para 2026

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WASHINGTON.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó sus proyecciones de crecimiento para la economía argentina, manteniendo sin cambios las previsiones de incremento del Producto Bruto Interno (PBI) en 3,5% para 2026 y 4% para 2027. Estas cifras se ubican por encima del promedio regional y global, según el informe global “Perspectivas de la economía mundial” publicado este miércoles.

La subdirectora del Departamento de Estudios del FMI, Petya Koeva Brooks, destacó en la conferencia de prensa que la Argentina también experimenta una reanudación del proceso de desinflación. Se espera que esta tendencia avance de forma gradual, situando la inflación en el 25% para finales de 2026. Brooks añadió que la política fiscal restrictiva y las mejoras en el marco y las operaciones monetarias “favorecerán la convergencia de la inflación hacia cifras de un solo dígito para finales de 2028”.

Contexto económico y proyecciones de inflación

Las declaraciones de Koeva Brooks, al responder consultas de medios argentinos como LA NACION, remarcaron el impacto de los precios de la energía. Si bien los elevados costos contribuyeron a un aumento temporal de la inflación, la previsión de precios del petróleo más bajos a futuro podría respaldar el proceso desinflacionario. En mayo, la inflación en Argentina volvió a desacelerarse por segundo mes consecutivo, registrando un 2,1%, acumulando un 14,7% en cinco meses. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer el nuevo dato nacional el próximo martes.

Respecto a la actividad económica, Brooks señaló que la Argentina registró una expansión del 0,7% en el primer trimestre. “No obstante, se espera que el ritmo de crecimiento se acelere durante el resto del año, impulsado en parte por las exportaciones primarias y la recuperación de la inversión y la construcción”, afirmó la funcionaria del FMI.

Panorama global y regional

El informe del FMI señala que los riesgos para las proyecciones de crecimiento global “están más equilibrados” que en el reporte de abril, y subraya que “la economía mundial en su conjunto resistió el impacto de la guerra [en Medio Oriente] mejor de lo que se temía”. El organismo recortó levemente (-0,1 puntos) su proyección de crecimiento para la economía mundial para este año (3%), y la elevó en 0,2 puntos para 2027, a 3,4%.

En América Latina, el FMI elevó la previsión de 2026 (0,1 puntos, a 2,4%) y mantuvo estable la de 2027 (2,7%), aunque con “dinámicas heterogéneas entre los distintos países”. El informe muestra datos de Brasil, México y la Argentina, siendo esta última la que presenta las mejores proyecciones de crecimiento. Brasil, que enfrentará elecciones presidenciales en octubre, crecerá 2,4% este año (+0,5 puntos respecto a abril) y 2,2% el próximo (+0,2). En contraste, las proyecciones para México sufrieron recortes, con un crecimiento esperado del 1,2% este año (-0,4 puntos) y 1,9% (-0,3) el próximo.

Factores globales y recomendaciones de política económica

El Fondo explicó que la moderada desaceleración global refleja los efectos de la guerra en Medio Oriente, parcialmente compensados por el impulso acelerado de la demanda en el ciclo tecnológico mundial, gracias a los avances en Inteligencia Artificial (IA). “El impacto varía considerablemente según la exposición de los países al conflicto y su posición en la cadena de valor tecnológica”, remarcó el informe. Los exportadores de energía, como la Argentina, situados fuera de la zona de conflicto, se benefician de términos de intercambio favorables, mientras que las economías integradas en el auge tecnológico experimentan mayor actividad.

Semanas atrás, el FMI ya había destacado a la Argentina como uno de los países que “resistió bien” el impacto de la guerra en Medio Oriente, especialmente por ser un “exportador neto de energía”. Sin embargo, el informe advirtió sobre la “gran incertidumbre ante la posibilidad de una reactivación del conflicto en Medio Oriente”, lo que podría prolongar la volatilidad de los precios de las materias primas y amenazar las cadenas de suministro.

A nivel global, el organismo que dirige Kristalina Georgieva prevé que la inflación general aumente de 4,1% en 2025 a 4,7% en 2026, para luego descender a 3,9% en 2027. Estas proyecciones, revisadas ligeramente al alza respecto a abril, indican un estancamiento en la tendencia desinflacionaria observada desde principios de 2024, aunque los riesgos “están más equilibrados que en abril”.

El FMI concluyó el informe haciendo hincapié en que las prioridades de política económica deben incluir “restablecer la estabilidad de precios”, respaldada por una comunicación clara, la independencia de los bancos centrales y una sólida supervisión financiera. Además, recomendó “reconstruir los márgenes de maniobra fiscales y utilizar los instrumentos fiscales con prudencia, mediante medidas de apoyo temporales y focalizadas”.

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