Infraestructura crítica: El 80% de los caminos rurales en la Cuenca del Salado y sur bonaerense están en mal estado
La infraestructura vial rural en regiones estratégicas para el agro argentino presenta un panorama preocupante. Un reciente relevamiento conjunto, impulsado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), los consorcios regionales de experimentación agrícola CREA, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa Aapresid y la Sociedad Rural Argentina (SRA), determinó que el 80% de los caminos rurales en la Cuenca del Salado y el sur de la provincia de Buenos Aires se encuentran en mal estado.
Este deterioro no es una cuestión menor, ya que implica que una vasta porción de estas vías terciarias, fundamentales para la producción agropecuaria, no son transitables durante todo el año. La problemática genera un impacto directo y negativo en la economía del sector, con un incremento significativo en los costos operativos.
Impacto económico y logístico
El estudio subraya que la deficiente condición de los caminos rurales se traduce en un aumento del 10% en los costos logísticos para los productores de la región. Esta cifra no solo afecta la rentabilidad de las explotaciones, sino que también incide en la competitividad de los productos argentinos en los mercados internos y externos. El transporte de granos, hacienda y otros insumos básicos se ve encarecido por los mayores tiempos de viaje, el desgaste prematuro de la maquinaria y los vehículos, y la necesidad de usar rutas alternativas más largas o en peores condiciones.
La Cuenca del Salado y el sur bonaerense son áreas de vital importancia para la producción agropecuaria nacional, concentrando una parte sustancial de la siembra de cereales y oleaginosas, así como de la ganadería. La falta de inversión y mantenimiento en estas arterias viales compromete la eficiencia de toda la cadena productiva, desde la salida de la mercadería de los campos hasta su llegada a los puertos o centros de consumo.
Necesidad de inversión y políticas públicas
Los resultados del relevamiento ponen de manifiesto la urgencia de abordar la situación de los caminos rurales con políticas públicas y planes de inversión sostenidos. La mejora de esta infraestructura es clave para reducir los costos de producción, aumentar la competitividad del sector agropecuario y, en última instancia, contribuir al desarrollo económico de las economías regionales y del país.
Las instituciones que participaron en el estudio buscan generar conciencia sobre la magnitud del problema y promover la articulación entre el sector público y privado para encontrar soluciones efectivas que garanticen la transitabilidad de estas vías durante todo el año, permitiendo así que la producción agropecuaria pueda fluir sin obstáculos económicos ni logísticos adicionales.

