Política

Renuncia de Adorni y el caso $LIBRA: la política y la justicia en un «abrazo del oso»

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La reciente renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete, presentada como un “retiro por motivos particulares” pero interpretada como un despido, destapó una compleja trama de relaciones entre el poder político y la justicia en Argentina. Este movimiento se da en un contexto de creciente tensión, donde un mensaje clave habría llegado a Karina Milei: la justicia no puede resolver lo que la política se niega a abordar. El autor de esa advertencia sería el juez Ariel Lijo, quien lleva adelante la causa que salpica a Adorni.

La salida de Adorni fue un «abrazo del oso» para el oficialismo, que intentó disimular la decisión presidencial. Incluso el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, participó de la puesta en escena en la que el presidente Javier Milei invitó a Adorni a sellar la lealtad con el recién llegado. Sin embargo, este episodio marca el inicio de una segunda etapa tanto en la política como en la justicia, con diversos frentes abiertos.

El caso $LIBRA y los movimientos judiciales

Mientras la atención pública se centraba en la política, la justicia avanzaba en el caso $LIBRA, una presunta estafa en el mercado de criptomonedas que, según fuentes cercanas, preocupa a los hermanos Milei. El juez Martínez de Giorgi negó a los querellantes su derecho a reclamar, argumentando que eran «jugadores conscientes en un mercado altamente volátil». Esta decisión fue impulsada por Mauricio Novelli, un trader de criptomonedas y lobista con acceso a Javier Milei y Adorni.

En paralelo, se observan movimientos en el Senado que podrían influir en el panorama judicial. El pliego de Ana Juan, esposa del juez del caso $LIBRA, aspira a ser jueza federal. Asimismo, el pliego de Tomás Rodríguez Ponte, ex secretario de Ariel Lijo, también se encuentra en la Cámara alta. Estos nombramientos son observados de cerca por los camaristas Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Mariano Llorens, quienes deberán resolver la apelación del caso $LIBRA y cuya propia situación en la Cámara es motivo de preocupación, al punto que Bruglia ya recurrió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El ministro Marcelo Mahiques, quien acompañó a Lijo a un foro sobre lavado de activos en París, busca despegarse de causas polémicas y de su pasado político ligado al PRO, intentando establecer un «gesto de buena fe de la Justicia» para continuar enviando pliegos al Senado.

Santilli y la reforma electoral al estilo «Gildo»

En el ámbito político, Diego Santilli asume la Jefatura de Gabinete con la intención de marcar una nueva etapa. Ha declarado su compromiso con la reelección de Milei y ha reconocido tácitamente a Karina Milei como su jefa política. Santilli, quien reitera su ambición de ser gobernador de la provincia de Buenos Aires, enfrenta el desafío de «voltear las PASO» y diseñar un sistema de colectoras. Esta estrategia, que busca conservar el poder y favorecer a las «minorías intensas» como el kirchnerismo, ha sido comparada con las maniobras políticas de Gildo Insfrán en Formosa y es aplaudida por gobernadores como Rogelio Frigerio, Alfredo Cornejo y Leandro Zdero.

Sin embargo, la reforma electoral no será sencilla en el Senado, donde Santilli deberá buscar acuerdos con figuras como Patricia Bullrich. La ministra de Seguridad, cuya franqueza sobre la situación de Adorni fue reconocida, ha deslizado sus propias ambiciones políticas, con un meme en redes sociales que la muestra frente a un laberinto con tres posibles salidas: la Presidencia, la vicepresidencia y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad. Aunque las primeras dos parecen descartadas por el momento, la Jefatura de Gobierno, a la que también se ha postulado a Santilli, se presenta como una opción para el PRO de conservar el control de la Ciudad. No obstante, Bullrich estaría sopesando seriamente una candidatura a gobernadora de la provincia, lo que generaría un «terremoto político» dentro de La Libertad Avanza.

Como bien dijo un «baquiano del poder» parafraseando a Carlos Reutemann sobre el caso Adorni y sus implicancias: «He visto algo que quizá yo no lo deba decir en público, quizá no lo voy a decir nunca», dejando entrever la complejidad y los secretos que subyacen en los pasillos del poder.

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