Récords históricos: la avicultura argentina celebra un consumo de 430 huevos y 50 kilos de pollo per cápita
La industria avícola argentina celebra un año de récords históricos, consolidándose como un pilar fundamental en la mesa de los argentinos. Al cierre de 2026, el consumo de carne de pollo superará los 50 kilos por persona al año, mientras que el de huevos alcanzará la cifra inédita de 430 unidades anuales por habitante, equivalente a 28 kilos. En conjunto, estos productos aportan alrededor de 78 kilos de proteína por habitante cada año, marcando una presencia dominante en la dieta nacional.
En el plano económico, la actividad también exhibe cifras robustas. En 2025, el sector de la carne de pollo generó una facturación superior a los US$ 6.300 millones, mientras que el rubro del huevo superó los US$ 2.800 millones en el mismo período. Estos números subrayan la importancia económica de una industria con fuerte arraigo en el interior del país.
Impacto laboral y desafíos a futuro
La avicultura argentina es una destacada generadora de empleo, brindando sustento a 115.000 personas de forma directa e indirecta. De este total, 80.000 puestos corresponden al sector de pollo y 35.000 al de huevo. Además, su actividad tracciona de manera directa a múltiples industrias nacionales como la metalúrgica, la construcción, la maderera, la farmacéutica, el plástico y la petroquímica. La demanda de insumos también es significativa: anualmente consume 5 millones de toneladas de maíz y 2,1 millones de toneladas del complejo soja.
El 2 de julio, el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA) conmemoraron el 60° aniversario de CEPA y el Día Nacional de la Avicultura. El evento reunió a autoridades nacionales, provinciales, municipales y representantes de toda la cadena de valor, donde se analizaron los desafíos y las oportunidades del sector.
El mercado interno argentino se encuentra completamente abastecido de proteína nacional, alcanzando los 143 kilos por habitante si se suman bovinos y porcinos. Ante este panorama, Franco Santangelo, presidente de CEPA, enfatizó que el crecimiento futuro de la avicultura argentina está “indefectiblemente” ligado a la exportación. Tras superar dos brotes de influenza aviar en los últimos doce meses, gracias al trabajo conjunto con el Senasa, el país recuperó rápidamente su estatus sanitario. Actualmente, cuenta con más de 100 destinos habilitados y exportaciones efectivas a más de 70 mercados durante 2025.
CEPA remarcó la necesidad de continuar gestionando la zonificación sanitaria con socios clave como China, la Unión Europea, Sudáfrica, Chile y Perú. En particular, se solicitó el apoyo del Poder Ejecutivo nacional para destrabar “exigencias políticas” que permitan la reapertura definitiva del mercado chino, considerado estratégico para la expansión exportadora.
Inversiones y marco fiscal: los pedidos del sector
Para sostener un ritmo de crecimiento del 2 por ciento anual, la producción de pollos requiere la incorporación de 200 galpones de última generación por año, lo que implica significativas inversiones en infraestructura energética, conectividad eléctrica y mejoras en caminos rurales. Desde CEPA, se instó a los gobiernos y al sector financiero a acompañar este proceso de modernización tecnológica.
Santangelo también destacó la importancia de una agenda de trabajo conjunto con el Estado para eliminar asimetrías competitivas y corregir distorsiones fiscales que afectan al sector. Entre los principales pedidos se encuentran la disminución y revisión de impuestos distorsivos a nivel nacional, provincial y municipal; la eliminación de las retenciones a la exportación de carne de pollo; la devolución del Saldo Técnico del IVA para lograr un esquema de IVA Neutro; y la reducción del IVA para el sector del huevo del 21 al 10,5 por ciento, equiparándolo con otros alimentos básicos de la canasta familiar.
Somos sin duda la proteína más económica y accesible, y tenemos el deber y el compromiso de alimentar a nuestra población.
Concluyó Santangelo, resaltando el rol social y económico de la industria avícola en Argentina.

