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Jujuy inauguró el Museo Lola Mora, una de las últimas obras de César Pelli

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Después de un proceso que se extendió por ocho años, el Centro Cultural Lola Mora abrió finalmente sus puertas al público en San Salvador de Jujuy. La inauguración, encabezada por el gobernador Carlos Sadir, marca la culminación de una obra que no solo es un homenaje a la primera escultora argentina, sino también una de las últimas creaciones concebidas por el reconocido arquitecto César Pelli.

Ubicado en el Barrio Alto La Viña, sobre un lote de aproximadamente 5.000 m², el museo fue diseñado para resguardar y exhibir seis piezas escultóricas de Lola Mora, buscando devolverles, simbólicamente, su relación con el aire libre. El proyecto arquitectónico, a cargo del estudio Pelli Clarke & Partners, se destaca por su sofisticado diseño vidriado que permite disfrutar de las obras inmersas en el paisaje jujeño.

Un diseño desafiante y sustentable

La construcción del Centro Cultural Lola Mora representó un desafío significativo debido a la complejidad de la topografía del terreno y los requerimientos estructurales de su cubierta de doble curvatura. Además, el traslado de las enormes esculturas que alberga, como Los Leones, la Libertad, el Progreso, el Trabajo, la Paz y la Justicia –originalmente pensadas para el Congreso Nacional–, añadió una capa extra de dificultad.

El edificio, concebido por Pelli como un «no-edificio», prioriza la obra artística y la naturaleza circundante. Los proyectistas, Susana La Porta Drago y Axel Zemborain de Pelli Clarke & Partners, explicaron que el diseño se abre en forma de abanico para captar las vistas hacia la ciudad y los cerros, respetando la vegetación de la yunga y un huaico (quebrada) que divide el terreno. La idea central fue que el edificio se «desvaneciera» en el paisaje, permitiendo que las esculturas tuvieran un fondo verde permanente.

El interior del museo se caracteriza por una galería de diseño abierto, con amplias fachadas de vidrio convexo y tragaluces estratégicamente ubicados, que inundan el espacio con luz natural. Esto permite que el visitante aprecie las esculturas desde diferentes ángulos y distancias, creando una relación comprometida entre el arte y el espectador. El recorrido es claro, pero ofrece opciones que enlazan el centro de interpretación y la sala de exhibición con otros volúmenes que albergan talleres de arte, una biblioteca, una tienda de regalos y un restaurante.

Además de su impactante diseño, el Centro Cultural Lola Mora es un edificio NetZero, lo que significa que produce toda la energía que consume. Incorpora turbinas eólicas en una torre vertical que señala su presencia a la distancia, células fotovoltaicas y colectores solares en la cubierta. El respeto por el entorno natural se extiende al diseño paisajístico, a cargo de Balmori Associates, que incluye vegetación nativa y adaptada para reducir el consumo de agua y promover la biodiversidad de la yunga.

Lola Mora y su vínculo con Jujuy

Dolores Candelaria Mora Vega (1867-1936), nacida en Tucumán, encontró en Jujuy la aceptación para su obra en un momento en que Buenos Aires aún no asimilaba su libertad creativa. Desde hacía más de un siglo, las seis esculturas que ahora alberga el museo ocupaban distintos espacios públicos en San Salvador de Jujuy, expuestas al riesgo de deterioro. En 2018, el Gobierno provincial encargó a César Pelli el proyecto para proteger y exhibir estas obras.

«Estamos seguros de que este edificio va a colaborar para instalar a nuestra ciudad como destino en el norte argentino», expresó el arquitecto Ramiro Tejeda, ex Secretario de Planificación del Ministerio de Infraestructura de la Provincia y actual concejal de San Salvador de Jujuy.

Tejeda destacó el doble propósito del museo: patrimonial y arquitectónico. Por un lado, resguardar la obra de Lola Mora, contar su historia y revalorizar su figura como artista disruptiva para su época. Por otro, ofrecer una obra de autor que, como señaló citando a Alfonso Vegara Gómez de la Fundación Metrópoli, busca que «los arquitectos del mundo trabajen primero en Jujuy» para que los arquitectos jujeños puedan trabajar en el mundo. Así se gestó la que sería la última obra de César Pelli y la única en el norte argentino, reuniendo a «dos artistas tucumanos en Jujuy».

El espacio no solo exhibe las esculturas, sino que también ofrece salas inmersivas, áreas interactivas, mediateca, exposiciones temporarias, tienda de diseño y restaurante, consolidándose como un polo cultural y turístico para la región.

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